“Siempre me atrajo el mundo de los medios, porque tienen una gran responsabilidad social, una gran visión de cómo se mueve la sociedad”, afirma Diego Portales Cifuentes, chileno, gerente de Vía Visión Consultores, empresa consultora de medios, profesor magíster de la Facultad de Comunicación de la Universidad Católica de Valparaíso e invitado especial en el evento Aprendamos, experiencia 2003-2007.
Es licenciado en economía e ingeniero comercial, pero con una carrera dedicada a la observación, análisis y ejecución de proyectos comunicativos, no solo en su país, sino en Latinoamérica, como directo del Programa de Estudios de la Televisión Latinoamericana, vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación, entre otros cargos afines.
Aunque su interés siempre estuvo vinculado a los medios de comunicación, su curiosidad por los fenómenos económicos pesaron más al momento de decidir su carrera, sin embargo, como si el mundo de las comunicaciones se aferrara a él, en el año 1975 la Flacso (Facultad Latinoamericana de Comunicación Social) le propuso realizar un estudio sobre la estructura de la prensa, y a partir de él no se desligó más de los medios masivos.
Medios estatales
Entre los años 1990 y 2004 se desempeñó como secretario general y gerente de regiones de Televisión Nacional de Chile (TVN), ahí su trabajo primordial fue plantear un proyecto de ley para restablecer la autonomía del canal, que hasta ese momento dependía directamente del Gobierno, lo cual volvía inestable todo proyecto de servicio público, asegura Portales.
Menciona que en la década de los noventa se creó un modelo adecuado para lograr una empresa líder como TVN, una independencia entre el Gobierno y la línea editorial del canal, base fundamental para crear proyectos a largo plazo, pero también el reto en construir programación de servicio que sea rentable, ya que se convirtió en una empresa autofinanciada.
Pero se encontraron con un problema: servicios necesarios que el mercado no financiaba. Portales, quien considera que el problema de los medios estatales es que empiezan a colocar programación dedicada a géneros minoritarios, programas con sesgos políticos definidos, transmisiones de conciertos, entre otros, se planteó producir todo tipo de programas para generar un balance, produciendo servicios de calidad, clave para obtener rentabilidad.
Televisión educativa
“Yo digo que la televisión siempre educa, que sea positiva o negativamente es un debate que se mantiene”, comenta este también consultor del observatorio de medios Fucatel, porque al entregar información se entregan conceptos. El punto de efectividad es que los contenidos sean canalizados por educadores, con una función social responsable, enfatiza.
Establece también que la televisión es un gran motivador, un generador de emociones, y en sus observaciones sobre el programa nacional Aprendamos indica que este toca temas con una estructura dramática atractiva y un buen guión, dos géneros útiles para motivar la aproximación del estudiante hacia los contenidos.
Pero eso, para Portales, no es suficiente, porque el programa pasa y se va, los instrumentos pedagógicos como el libro y las clases presenciales son fundamentales para completar la motivación generada por el programa.
Opina que Aprendamos está muy buen orientado, que tiene una gran convocatoria, pero que ese logro se reduce en el momento de complementar la educación, y es ahí donde se podría mejorar, haciendo un seguimiento de los involucrados para medir en términos de calidad, la utilidad final del programa educativo.
La ética como filtro
Para quien ha dedicado gran parte de su vida como miembro, director u observador de los medios, la ética es el filtro indispensable, incluso la considera el contrapeso de la libertad de expresión.
“En el mundo, el desafío es hacer medios que tengan autonomía y responsabilidad, autonomía significa que no estén subordinados a los poderes fácticos (Estado, fuerzas militares, Iglesia…) de manera que puedan cumplir esa función social, importante de transparentar situaciones, de abuso, de orden, etcétera. La responsabilidad es necesaria para evitar el abuso de ese poder. Y para lograr esto: la ética”, concluye.