La injerencia del gobierno de Rafael Correa y las continuas reuniones de su buró político con los asambleístas de PAIS fueron la tónica en la Asamblea Constituyente.
Ha sido el organismo con mayor poder del país en el último periodo democrático. En su sede en Montecristi, Manabí, se han concentrado los debates más acalorados que han marcado la agenda diaria de la prensa. A través de sus 240 días de funcionamiento, los ecuatorianos han visto la aprobación de un proyecto de Constitución por parte de un órgano que no cumplió literalmente lo establecido en su reglamento, que encontró en las madrugadas de la última semana la luz de la mitad de su cuerpo y que no estuvo exenta de escándalos, aunque estos se difundían a medias en el canal estatal.
Se trata de la Asamblea Constituyente, un órgano que nació con plenos poderes para transformar el marco institucional del Estado y para elaborar una nueva Constitución, según los estatutos que aprobó la ciudadanía en la consulta del 15 de abril del 2007, pero que apenas instalada, el 29 de noviembre, se atribuyó funciones para destituir superintendentes, procurador, defensor del Pueblo, entre otros; y para crear leyes y mandatos con vigencia inmediata y sin derecho a impugnar.
De los ocho meses, los asambleístas dedicaron 23 días a hacer 19 mandatos, 6 leyes, 13 amnistías y 2 indultos, no contemplados en sus funciones y que no estarán en el paquete constitucional por aprobarse o negarse en el próximo referéndum del 28 de septiembre.
Entre las leyes están, por ejemplo, la tributaria y la eléctrica; y entre los mandatos el de los plenos poderes, el minero, el de la eliminación de la tercerización, el de la AGD (para evitar los recursos de amparo por la decisión de incautar los bienes de ex propietarios del Filanbanco), y el agrícola. Todas estas eran atribuciones del Congreso, elegido en el 2006 y abierto opositor al régimen de Rafael Correa, quien no presentó candidatos al Parlamento. Su idea, desde la campaña fue la Asamblea. Ya había previsto que la Asamblea “mande a su casa” al Congreso, que fue disuelto en el mandato 01 de esta instancia, que logró –en elecciones en las que el Gobierno manejó la publicidad– una aplastante mayoría oficialista de 80 integrantes y de otros 15 de movimientos afines a PAIS. En definitiva, la oposición se redujo a 34 asambleístas, quienes el jueves pasado votaron por el No en la sesión de aprobación de la Carta Magna.
A este documento constitucional, compuesto por 444 artículos, los constituyentes le dedicaron 7 meses, entre discusiones dentro de las 10 mesas legislativas y los primeros y segundos debates en el plenario. En ambos espacios fue visible la injerencia del presidente Correa, de su buró político de PAIS, y de sus funcionarios y ministros.
En total, al menos 20 delegaciones gubernamentales se presentaron ante las mesas legislativas, y en Manta hubo nueve reuniones oficiales del presidente Correa con el buró de PAIS y sus asambleístas. Incluso, el Mandatario encabezó los talleres de preparación de sus constituyentes en Loja.
Esto, al margen de la designación de Augusto Barrera, en noviembre del 2007, para ser nexo permanente entre el Ejecutivo (incluidos los ministros) y los asambleístas de PAIS. También al margen de la participación directa del subsecretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, en los últimos debates.
“Yo creo que el objetivo del Gobierno no es la Constitución, sino usar la Asamblea para remover funcionarios, hacer leyes y funcionar gracias a la Asamblea”, dijo el asambleísta Pablo Lucio Paredes en diciembre.
La oposición casi siempre estuvo relegada, empezando desde la conformación de la directiva y de las mesas, que según Tito Nilton Mendoza (Prian) el 12 de diciembre, “será una orden de Carondelet”.
Al final, nueve de las diez mesas tuvieron presidentes y vicepresidentes de PAIS. La presidencia de la mesa de Régimen de Desarrollo fue para un aliado, Pachakutik, que también accedió a la vicepresidencia de la de Derechos Fundamentales.
“El Presidente de la República y su buró político fueron quienes manejaron la Asamblea, por eso creo que la Constitucion está hecha para sostener el estilo de gobierno del Presidente de la República”, afirma la asambleísta Mae Montaño (ex de UNO).
La constituyente de PAÍS, Tatiana Hidrovo, presidenta de la mesa de Ordenamiento Territorial, reconoce que en su mesa “probablemente hubo grupos de gobierno que emitieron opiniones que pesaron en la fase final del pleno”, este mes.
La injerencia del Gobierno estuvo más marcada en estos últimos 30 días en que la Asamblea emprendió una carrera de debates que la llevaron a ganarse el apelativo de “aplanadora”, que antes se dio al Congreso.
La Asamblea tuvo dos etapas muy marcadas: una de debates extensos que hicieron que en los seis primeros meses de los siete dedicados a elaborar la Constitución solo se aprobaran 94 artículos, y una segunda etapa en la que los 400 restantes (antes de pulir el articulado en 444) se tramitaran velozmente en las tres últimas semanas de julio.
La segunda etapa comenzó tras la renuncia del asambleísta más votado y presidente de la Constituyente, Alberto Acosta, pedida por Rafael Correa, quien se negaba a extender más el plazo de entrega de la Carta Magna, como proponía Acosta para dar más tiempo a los debates.
Su salida y la designación de Fernando Cordero en su reemplazo el 25 de junio pasado provocó incidentes de la oposición, que reclamaba la segunda vicepresidencia para Leonardo Viteri, que no se dio. La oposición luego se vistió de negro y protagonizó incidentes, como la cosida de labios del asambleísta Rafael Esteves, para pedir que se les deje tomar la palabra.
Cordero defendió el jueves la transparencia de la Asamblea. Se ha hecho “una Constitución para el cambio, para hacer realidad un nuevo país”, repitió.
Sin embargo, la asambleísta Martha Roldós (RED) aseguró que con Cordero “el debate se convirtió en un mero trámite”. Ni tiempo hubo de presentar al pleno las 27 propuestas de mandatos de los mismos asambleístas, las 14 de ciudades como Guayaquil y las 35 de sectores sociales. No obstante, la asambleísta Tatiana Hidrovo, de PAIS, cree que las mil visitas que recibió la Asamblea reflejan la participación ciudadana y que las de Correa fueron unas más.
Polémicas.
6 de diciembre del 2007
Durante una discusión, sobre un punto de orden por el caso Dayuma en el bloque PAIS, se produjo un incidente entre los asambleístas Alberto Acosta y Trajano Andrade.
27 de diciembre del 2007
Más de 40 alcaldes y simpatizantes que se oponían a la reforma tributaria y que trataban de llegar a la Asamblea fueron impedidos de llegar mediante bloqueo de vías y gases lacrimógenos.
22 de enero del 2008
El asambleísta de PAIS, Gabriel Rivera, acusa a su colega Julio Logroño de Sociedad Patriótica y al Prian por un intento de compra de conciencias.
21 de febrero del 2008
Unas 250 personas presentaron el mandato de Guayaquil ante la Asamblea. El presidente Alberto Acosta, se compromete a que lo debatan las mesas.
9 de abril del 2008
Cuando se debatían temas sobre derecho al trabajo, hubo incidentes entre Jorge Escala y de la bancada del Prian, porque Escala se refirió a la presencia de trabajadores tercerizados en empresas de Álvaro Noboa.
30 de mayo del 2008
Se producen peleas verbales con amenaza de golpes, cuando asambleístas de Sociedad Patriótica piden que no se analicen las denuncias contra Fausto Lupera por falsificar firmas.
26 de junio del 2008
Los asambleístas de la oposición llegan a Montecristi vestidos de negro en señal de luto por la “muerte de la democracia”.
27 de junio del 2008
El asambleísta Rafael Esteves se cose la boca luego de que se le negara el uso de la palabra en la Asamblea.