- JUL. 27, 2008 - Foto - Cultura - EL UNIVERSO
La habitación de Van Gogh en Arles se titula el afiche tres de la colección Grandes maestros del arte, que circulará mañana.
Circulará mañana, gratuitamente, con Diario EL UNIVERSO. Estará impresa a todo color.
En vida, el artista holandés Vincent van Gogh vendió solo un cuadro: Viñedo rojo. Recibió por este una cantidad insignificante. La existencia de este pintor genial transcurrió en la absoluta pobreza y marginalidad. Una marginalidad que se acentuaba por sus desórdenes psíquicos, que lo llevaron a los sanatorios e inclusive a cortarse la oreja.
Nació en 1853 y murió en 1890, a los 37 años. Se suicidó con un disparo. Su vida fue corta, pero su producción pictórica, vasta. Y la fama le llegó después de muerto. Ahora se lo considera uno de los pintores más geniales de la historia del arte universal. Algunos tratados lo reconocen como el primer cultor del arte contemporáneo. Sus obras, que en vida pasaron totalmente inadvertidas, ahora pueden costar millones. Un ejemplo, el retrato El doctor Paul Gachet fue vendido, en 1990, por 82 millones de dólares. Nada que ver con lo que le pagaron a él por Viñedo rojo.
De este pintor es el tercer afiche de la colección Grandes maestros del arte, que circulará mañana, de manera gratuita, con Diario EL UNIVERSO. Es una lámina a todo color, lista para enmarcar y luego colgar en un lugar destacado de su vivienda. Se titula La habitación de Van Gogh en Arles.
Se trata de una de las tres versiones que el artista hizo de su dormitorio. La primera la pintó en 1888. En 1889 Van Gogh la envió a París, para que su hermano Theo, que siempre fue su protector, la enmarcara. Pero la obra había padecido un deterioro y Theo la retornó a Arles, el pueblo francés donde vivía el artista, para que antes de restaurarla, Van Gogh la copiara. De inmediato hizo una versión bastante libre y, animado por el resultado, realizó una tercera.
Las anécdotas sobre la vida de Van Gogh son muchas. Se cuenta que se cortó la oreja luego de una discusión con el pintor Paul Gauguin, de quien era amigo. La amistad de estos dos personajes está referida en la novela El paraíso en la otra esquina, del escritor peruano Mario Vargas Llosa, editada en el 2003.
El anecdotario de Van Gogh menciona, asimismo, que cuando se cortó la oreja, se la llevó de regalo a una prostituta. O que su fama creció luego de su muerte, gracias a la promoción de la esposa de Theo que, aunque no tuvo una buena relación con el artista, se convirtió en la única heredera de toda su obra tras la muerte de su esposo, ocurrida poco después de la del pintor.