Domingo 27 de julio del 2008 El Gran Guayaquil

En Guayaquil inicia el periplo de artesanos por las ferias

Yolanda Pincay

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Dependiendo de la feria, Cristina Gualpa vende diferentes productos. En Guayaquil comercializa frutas; en Yaguachi, comida; y, en Manta, colada morada.

Estos comercios reúnen a vendedores que viven como  gitanos, de ciudad en ciudad.

Las fiestas de julio son para Cristina Gualpa, y un grupo de comerciantes, el inicio de un periplo por ferias, de diferentes ciudades, que se inició esta vez el 18 de julio pasado cuando llegaron a la Feria del Instituto Superior Guayaquil.

Esta riobambeña, de 69 años, pasa el día organizando y vendiendo sus frutas y caramelos que ofrece en el puesto que tiene ubicado junto a un árbol en el patio del plantel.

Mientras lava unos mangos pequeñitos que junto con otras frutas vende en la feria recuerda que hace diez años el grupo lo integraban unas veinte personas de diferentes ciudades. “Éramos muy unidos, fletábamos una camioneta al final de cada feria y nos íbamos a la siguiente ciudad”, señala.

Todos la cuidaban –recuerda Gualpa–, pues en la feria de Yaguachi, donde viajará el 4 de agosto próximo, le toca hacer los alimentos para vender a sus compañeros.

Pero desde hace cinco años, cuando sufrieron un accidente en la vía a Santa Rosa (El Oro), ella cambió su itinerario.

Junto con comerciantes como Rosa Sanahuano, también de Riobamba y que lleva 30 años vendiendo dulces de todo tipo en las ferias, llevaban el mismo calendario.

Stalin Espinoza, de 12 años, se sabe de memoria la ruta: de Guayaquil se iban  a Yaguachi para las fiestas de San Jacinto, que se celebran el 17 de agosto; luego pasaban a las fiestas de cantonización de Milagro, Babahoyo, Daule, Santa Lucía, Portoviejo y Manta o Ambato, para los difuntos. Al final del año regresaban a Guayaquil para vender nacimientos o artículos relacionados con la Navidad y fin de año.

Espinoza es hijo de Sanahuano y nieto de Delia Bonito, una familia que desde hace 40 años vive una vida errante en las ferias. El martes pasado él trabajaba en el puesto de dulces de su mamá junto con Bella Soledispa, que se unió a ellos hace tres años. La mamá está desde el lunes pasado en Yaguachi.

A ese cantón también irá Gualpa, y luego regresará a su tierra a cuidar sus “animalitos”, dice, y a vender granos en el mercado de Riobamba.

Ella viaja sola y duerme en el piso al pie de su puesto una vez que termina la jornada. Sus cuatro hijos y su esposo la apoyan en los viajes con dinero para la mercadería, dice, pues ni medio llega julio y  ya está desesperada por venirse a Guayaquil.

El feriado de los difuntos no se lo pierde en Manta, pues allá tiene clientes en el cementerio para su colada morada.

Pero de ahí regresa a su tierra. “Los señores otavaleños con los que fletaban un carro para ir de un lado a otro ya no están. Se fueron al extranjero”, dice, y no conoce mucho a la nueva generación de comerciantes.

La mayoría de los artesanos con los que se inició la feria hace más de 40 años en Guayaquil ya no están, confirma Vicente Guzmán y su esposa, Lastenia, ambos riobambeños,  quienes venden artesanías desde que esta se inició.

Al principio –dice Guzmán– venían artesanos de San Antonio de Ibarra, de Guano, de Santo Domingo de los Colorados, de  Azuay, quienes vendían alfombras, artículos de cuero, joyería de Chordeleg, entre otras productos.

Hoy los puestos de artesanías son contados, no superan los 20, incluidos los de ropa de Otavalo de los casi 200 puestos que existen en los patios del colegio. Ahora en la feria se ofertan  artículos de plásticos, juguetes y chucherías, al igual que la ropa de lana,  blusas Made in China. Ahora se encuentran  puestos de esoterismo, productos medicinales, de mueblerías locales y decenas de tipos de comidas.

Por ello, los Guzmán, que trabajan con arcilla de vidrio para hacer adornos, madera de Sauce y Ciprés para los tallados, aspiran a que sus compañeros retomen el oficio y, al igual que ellos, sean representantes del país en ferias internacionales como las de Medellín y Cali.

Ellos, en agosto, cambian sus adornos por cuadros de San Jacinto para ir  a Yaguachi.

Gualpa, en cambio, dejará sus frutas   para alistar  el menú de sus compañeros y dice que regresará a Guayaquil en diciembre, pues le han dicho que este año el alcalde sí los va a dejar  vender sus nacimientos en el estadio Modelo.

El año pasado no les fue bien en el mercado de las cuatro manzanas. El 1 de enero regresará a Riobamba a esperar  que llegue julio nuevamente, su época de viajes.

Detalles

Artistas
Todas las noches en la feria del colegio Guayaquil se presentan diferentes artistas. Esta estará abierta hasta la próxima semana, desde las 10:00.

Artículos
DVD, discos de música, comercios de muebles, colchones, sábanas, edredones, espejos, zapatos y sandalias son artículos para el hogar que se exponen en los diferentes stands de la feria.

Alimentos
Entre las novedades culinarias se promocionan bocaditos de soja crocante, dulce de membrillo, de higos, de manjar, cocadas, helados de paila, espumillas, carne a la llanera y chorizo colombiano.

Empresas
Los cementerios Jardines de Esperanza, Parque de la Paz; las empresas telefónicas Movistar, Porta; y cosméticas como Yanbal también exponen sus servicios.

Pinturas
En la feria del plantel también se pueden adquirir cuadros de relieve, pintura e incluso el público se puede hacer tatuajes.


Zoila Cajamarca
Vendedora de artesanías
“Los artículos vienen desde Cuenca. Yo vivo en Guayaquil pero he visto que ya son pocas las artesanías que vienen a la feria”.

Stalin Espinoza
Hijo de artesanos
“El dulce de higo se lo hace en paila y con leña.

El membrillo es el favorito en Portoviejo y se lo hace en junio,  luego se lo enfría  y así mejora el sabor”.

El Gran Guayaquil

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