Si la FIFA cede a las pretensiones catalanas, quedará lesionado el fútbol de selecciones.
Dice la ley del fútbol que los clubes no están obligados a ceder a los jugadores mayores de 23 años a sus selecciones para los Juegos Olímpicos. En cambio deben liberar a los menores. No obstante la norma, los deseos del jugador, las advertencias de FIFA y las presiones de la AFA y la prensa, el Barcelona se niega a ceder a Messi para que represente a Argentina en Beijing 2008. El tironeo desató una madeja hasta hoy enrollada: ¿hasta dónde llega el derecho de los clubes a utilizar en exclusiva a sus jugadores negándolos a sus países de origen? ¿Cuál es el límite de las selecciones para utilizar a futbolistas compatriotas quienes reciben su salario de los clubes?
Barcelona atraviesa una difícil coyuntura institucional. Su presidente, Joan Laporta, muy cuestionado, tuvo un voto de censura que llegó al 60,6%. La oposición necesitaba el 66,6 para removerlo. No alcanzó, aunque quedó expresado el fuerte rechazo a su gestión. Barcelona deberá afrontar una fase previa para llegar a la Champions League debido a su decepcionante campaña en el torneo español. Quedar fuera del torneo europeo sería el acabóse de Laporta. Necesita de Messi para pasar de fase. No quiere arriesgar sin él y como esa instancia de la Champions se juega simultánea con el Torneo Olímpico, se opone a largar al jugador.
Es un caso testigo de lo que vendrá mundialmente en adelante. Si la FIFA cede a las pretensiones catalanas quedará gravemente lesionado el fútbol de selecciones. El resto de los clubes negará a los jugadores para partidos oficiales entre países. Uno se pregunta: si Kaká es brasileño de nacimiento y nacionalidad, si fue formado futbolísticamente en Brasil, ¿no puede representar a su camiseta nacional? ¿Cuán ilimitado es el poder económico de los clubes europeos? ¿Por qué escamotean sus figuras cuando llega la Copa América y no cuando toca la Eurocopa? La Copa América se disputaba cada dos años, por petición de los clubes del Viejo Mundo a la FIFA, se realiza ahora cada cuatro.
Si la FIFA da el brazo a torcer en este caso, quedará pisoteado el derecho de los países de reclamar a sus jugadores. La prepotencia económica de los clubes europeos está destruyendo el equilibrio ecológico del fútbol. Fuera del dinero, todo es un rábano para ellos. Si no, leamos la columna del periodista español Joan María Batlle, del diario Sport de Barcelona (un house organ del club): “Ha llegado el momento de plantarse ante las selecciones, la FIFA, la UEFA y los propios futbolistas.
Aquí todo el mundo ha de tener claro que si la fiesta la pagan los clubes, lo lógico es que la disfruten ellos”, arranca Batlle.
Y sigue: “El caso Messi que nos ocupa es ya una cuestión de honor. El Barça se juega la Champions, en una previa en la que tiene muy poco que ganar y muchísimo que perder, y no se pueden permitir bromas. Hay millones de euros en juego y no hay concesiones que valgan. Esto no es un amistoso; es más, para el Barça esta previa de la Champions es tan importante como puedan ser los Juegos para Argentina. No hay nada que discutir. Si el jugador cobra del Barça, se debe al Barça”.
Ya no les alcanza con llevarse los mejores jugadores, tampoco con sustraerlos siendo apenas niños, ni siquiera con nacionalizarlos y alistarlos en sus países, ahora intentan desmontar el sistema de selecciones. Todo para que los dueños de los clubes ganen más dinero. O para salvaguarda de los presidentes ineptos.