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Evalúan el costo de darle un vistazo al corazón

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Una imagen TAC muestra el corazón de un paciente.
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Julio 27, 2008

Por ALEX BERENSON y REED ABELSON

Un grupo de cardiólogos le hizo una propuesta a Andrew Rosenblatt, médico que opera una concurrida clínica de cardiología, en San Francisco: ¿se uniría a ellos para adquirir un escáner de tomografías axiales computarizadas, máquina de un millón de dólares que produce imágenes detalladas del corazón?

El escáner le brindaría a Rosenblatt una nueva forma de ver el interior de las arterías de sus pacientes, le permitiría promover su clínica como poseedora de la tecnología médica más nueva y le redituaría ingresos extras.

Pese a estar tentado, se sentía renuente. Los TAC, que por lo común tienen un costo de entre 500 y 1.500 dólares, nunca han demostrado ser mejores que lo estudios más antiguos y baratos. Además, exponen a los pacientes a altas dosis de radiación, equivalentes a, por lo menos, cientos de radiografías.

A Rosenblatt le preocupaba que los médicos en su clínica se sintieran presionados a practicarles TAC a personas que pudieran no necesitarlos, para pagar el equipo, que utiliza rayos X para crear una imagen compuesta de un corazón latiendo. Rechazó la oferta.

Sin embargo, más de mil cardiólogos y hospitales han instalado escáners TAC. Muchos los promocionan en anuncios en radio, internet y periódicos. La revista Time y la conductora de televisión Oprah Winfrey también han alabado los TAC, que les fueron realizados a más de 150.000 personas en Estados Unidos el año pasado, a un costo superior a los 100 millones de dólares. Se espera que su uso se dispare en el curso de la siguiente década. Sin embargo, hay muy poca evidencia de que los TAC benefician a la mayoría de los pacientes.

El creciente uso del estudio, antes conocido como angiograma por tomografía computarizada, es parte de una tendencia mucho más amplia en la medicina estadounidense.

Una fe en la innovación, impulsada por incentivos financieros, anima a los médicos y hospitales a adoptar tecnologías nuevas, incluso sin tener pruebas de que funcionan mejor que las técnicas antiguas.

Los médicos en Estados Unidos tienen carta blanca para decidir cuándo usar nueva tecnología, como la angiografía por TAC. Algunos son conservadores, pero otros, en especial médicos con consulta particular que tienen sus propios escáners, aplican el estudio agresivamente.

Douglas Ring, desarrollador urbano de Los Ángeles, de 63 años, dijo que se le practicó un TAC, en octubre del 2005, por recomendación de Ronald P. Karlsberg, cardiólogo en Beverly Hills, California. Se sometió al estudio pese a no tener síntomas de enfermedades cardiacas.

El TAC mostró una acumulación moderada de placa en una arteria coronaria. Karlsberg le aumentó la dosis de las medicinas para el colesterol y lo animó a hacer dieta y ejercicio.

Karlsberg señaló que consideraba que la información del TAC era extremadamente valiosa.

Muchos otros cardiólogos, no obstante, aseguran que pacientes como Ring no se benefician. Además, para los 50 años, la mayoría de la gente tendrá placa visible en un TAC, así que los hallazgos del estudio de Ring no eran sorprendentes.

Las arterias parcialmente cerradas por placa no son necesariamente una amenaza, indicó Eric Topol, director del Instituto Scripps de Ciencias Translacionales, en La Jolla, California.

El peligro surge cuando se desprenden fragmentos de placa y producen coágulos que bloquean el flujo de la sangre al corazón.

Sin embargo, los TAC no detectan si es posible que un bloqueo se reviente o, salvo en casos extremos, si evita que el corazón reciba suficiente sangre.

Los cardiólogos a favor indican que pueden reducir la necesidad de otros estudios, como angiogramas convencionales, que requieren que un catéter se abra paso a través de las arterias. Los angiogramas convencionales son más costosos que los TAC y conllevan sus propios riesgos.

La aplicación más valiosa de un angiograma por TAC podría ser cuando un paciente ingresa a una sala de urgencias con dolor de pecho, pero no exhibe otros síntomas de un ataque cardiaco.

Incluso los cardiólogos que piensan que los TAC son utilizados excesivamente afirman que, algún día, podrían resultar valiosos. Si los fabricantes pueden producir escáners que determinen cuál placa es estable y cuál tienen probabilidades de desprenderse, las máquinas podrían revolucionar el tratamiento de los males cardiacos.

Pero, por ahora, los médicos no pueden darles ese uso a las imágenes. Charanjit S. Rihal, director del laboratorio de cateterización cardiaca, en la Clínica Mayo, en Minnesota, dijo que el angiograma por TAC era “una gran tecnología en busca de una gran aplicación”.


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