Como recompensa por ganar una medalla olímpica de oro en canotaje hace cuatro años, Yang Wenjun –hijo de campesinos que cultivaban arroz– recibió un departamento de tres dormitorios.
El gobierno local lo compró y lo decoró, tras lo cual colgó en la sala grandes rollos que dicen en mandarín: “Yang Wenjun ganó el oro olímpico. Eso trae buena suerte”.
Pero su madre, Nie Chunhua, dice que Yang no la tuvo. “Si estuviera en mejor situación económica no querría que hiciera deportes”, señaló Nie, que tiene 49 años. “Cada vez que pienso que tiene que entrenar, me pongo tan triste que me duele el corazón. Tanto él como yo sentimos un gran dolor”.
Yang, que es uno de los atletas de deportes acuáticos más exitosos de China, nunca vivió en su departamento. No ve a sus padres desde hace 3 años. A los 24 años, vive a 400 kilómetros, en el centro de entrenamiento.
Yang señaló que no soporta esa vida. Durante casi diez años trató de abandonar el canotaje, declaró al New York Times. Agregó que preferiría asistir a la universidad o dedicarse a los negocios, pero admitió que no estaba preparado para ninguna de las dos cosas.
Muchas escuelas de deporte chinas, que tienen más de 250.000 alumnos, se concentran en el entrenamiento en detrimento de la educación. Quienes critican esa política, como el ex entrenador olímpico de buceo Yu Fen, exigen cambios.
“No quiero trabajar como atleta, pero aquí los atletas no tienen la libertad de elegir su futuro”, dijo Yang a través del intérprete oficial del equipo. “De chico, lo único que quería hacer era practicar deportes.
¿Qué puedo hacer ahora? No puedo hacer nada más. Tengo mis propios sueños, pero es muy difícil. No tengo bases que me permitan concretarlos”.
Las autoridades se negaron a permitir que Yang se retirara, ni siquiera después de que ganó la medalla de oro olímpica en la competencia de C-2 500 metros con Meng Guanliang en las Olimpíadas de Atenas de 2004. Yang señaló que lo habían amenazado con no pagarle la jubilación si no competía en las Olimpíadas de Pekín.
“No es posible sobrevivir sin eso”, dijo Yang. Se siente presionado para seguir siendo un atleta. Su padre y su hermana obtuvieron trabajos bien pagados debido a su fama. Su madre dejó de trabajar. Su familia abandonó la cabaña de dos ambientes y se mudó al departamento de Yang. Los funcionarios del equipo, la provincia y el gobierno local reciben una parte de las ganancias de Yang y un porcentaje de su acuerdo publicitario con Nike.
Yang, sin embargo, que entrena siete horas diarias, está harto del agotamiento que le produce el canotaje, dijo. Marek Ploch, un polaco canadiense que lo entrena, sabe que Yang quiere abandonar el deporte.
“No le importan los logros”, declaró Ploch. “Nos limitamos a contar los días que faltan para las Olimpíadas, después de las cuales tal vez pueda descansar el resto de su vida”.
Estudios del gobierno muestran que los atletas que se retiran a menudo tienen problemas de subsistencia.
Ai Dongmei, una ex campeona de maratón de Pekín, vendió ropa en la calle. Zou Chunlan, ex campeona nacional de levantamiento de pesas, trabajó frotando espaldas en una casa de baños. Señaló que un entrenador le había dado esteroides que le produjeron efectos colaterales como vello facial y engrosamiento de las cuerdas vocales. La Federación de Mujeres de China la ayudó luego a abrir un lavadero.
“Hay muchos atletas como yo que nunca reciben ayuda”, declaró Zou por teléfono. Somos ignorantes, no podemos tener hijos y el sistema que nos prometió que siempre nos cuidaría en realidad nos destruye.
El programa de buceo de Yu Fen de la prestigiosa Universidad Tsinghya demuestra que los atletas pueden combinar el entrenamiento intensivo con una educación convencional.
Unos 40 buzos de entre 7 y 19 años de edad se entrenan en el lugar al tiempo que asisten a una escuela de tiempo completo.
Cinco de los protegidos de Yu, entre ellos el favorito olímpico Guo Jingjing, integran el equipo nacional.
“Es imposible que todos los chicos ganen una medalla de oro olímpica, y quiero que los padres entiendan que los niños deben contar con una educación que los respalde”, dijo.
Para Yang, los cambios en el sistema deportivo pueden haber llegado demasiado tarde. Piensa retirarse en agosto. “Tiene un talento poco común, y eso es bueno y malo para él”, dijo Ploch, su entrenador.
“Podría ganar otra medalla de oro. También podría seguir compitiendo hasta 2012”.