El centro de entrenamiento Olímpico Podolsk situado en las afueras de Moscú fue construido hace más de medio siglo para desarrollar a los deportistas que transformarían a la Unión Soviética en una superpotencia atlética.
Hoy, la pista de caucho roja está gastada y su pintura descascarada. La estructura más nueva, un edificio de dormitorios, se construyó en 1986, y el centro médico está ubicado en la antigua casa de campo destartalada de un panadero de la época zarista.
Los atletas rusos que van a los Juegos Olímpicos de Pekín en un par de semanas tal vez sean los últimos en entrenarse entre las fachadas agrietadas de complejos de la era soviética como Podolsk.
Centenares de instalaciones impecables brotan en todas partes, anunciando el resurgimiento del atletismo en un país que tiene sed de prestigio deportivo y que nada en dinero.
Rusia lleva cinco años bombeando miles de millones de oro de sus arcas bañadas en petróleo a la reconstrucción de la maquinaria atlética perdida cuando se desplomó la Unión Soviética.
Vyacheslav A. Fetisov, la ex estrella de la selección nacional de hockey, es el director de Rossport, el organismo estatal encargado de supervisar el desarrollo atlético de Rusia. Comentó que el presupuesto para crear la infraestructura atlética del país pasó de un par de cientos de miles de dólares cuando se creó su organismo en 2002 a US$ 1.000 millones en la actualidad.
El gobierno piensa construir 4.000 nuevas instalaciones atléticas en los próximos años, dijo Fetisov. Alrededor de 300 se hicieron el año pasado, y para este año está prevista la finalización de otras 400. Atletas y entrenadores que preferían trabajar en el exterior han comenzado a volver a Rusia. “Hoy podemos dar a nuestros atletas la oportunidad de entrenarse en las mejores instalaciones”, dijo.
Hay mucho dinero, pero el país podría tardar años en recuperar lo que perdió. “Todo avanza muy lenta y gradualmente”, sostiene Aleksandr Vyostsky, subdirector general del centro Podolsk. “Nos gustaría que las condiciones fueran mejores”, dijo. “Confío en que para los próximos Juegos Olímpicos estará en marcha un cambio total del centro de entrenamiento. Avanzar es necesario y posible.
MICHAEL SCHWIRTZ