Los residentes de un pequeño pueblo de Iowa acudieron el sábado a legisladores para solicitar la interrupción de las redadas federales que buscan capturar a inmigrantes indocumentados.
Una redada que concluyó con el arresto de casi 400 personas en el noroeste del estado, causó temor en los pobladores y dividió a las familias, afirmaron los residentes de Postville.
Decenas imploraron a una delegación de congresistas de visita en la población, que hicieran todo lo posible para detener las redadas migratorias. La operación de mayo en la fábrica Agriprocessors, la mayor empacadora de carne tipo kasher de Estados Unidos, fue ejecutada por la oficina de Inmigración y Aduanas.
La redada ha sido la más grande de su tipo en la historia del país.
Los integrantes de la asamblea hispana del congreso, Luis Gutiérrez, Albio Sires y Joe Baca, escucharon los testimonios, la mayoría de las veces conmovedores, de los afectados.
Algunas mujeres cuyos esposos fueron detenidos hablaron de que añoran reunirse con ellos, trabajadores menores de edad dieron detalles de las condiciones deplorables de trabajo y jerarcas religiosos lamentaron el impacto de las detenciones en la comunidad.
Los habitantes criticaron a los funcionarios de inmigración y al departamento de Seguridad Interna por realizar lo que calificaron como una redada inhumana. También hicieron críticas severas a su antiguo empleador, Agriprocessors, diciendo que abusaba de los trabajadores y permitía condiciones inseguras de trabajo. Muchos señalaron que la empresa era igualmente responsable por la situación.
Al final de los relatos, Gutiérrez afirmó Esto es incorrecto. Atrapamos a hombres y mujeres que deseaban trabajar y los convertimos en delincuentes.
Jerry Messer, funcionario local del sindicato de Trabajadores Comerciales y Alimentarios Unidos, afirmó que Agriprocessors debería ser sancionada.
La familia que es dueña de la fábrica, es la que debería ser enjuiciada, dijo. Son los que deberían ser deportados, no los trabajadores.