El paraguayo analiza el momento del club ambateño y lamenta que Barcelona, con la inversión realizada, no haga una buena campaña.
Cuando el paraguayo Mario Jacquet asumió la dirección técnica del Macará, el equipo ambateño era último con 7 puntos (fecha 11 de la primera etapa). Hoy bajo su conducción el plantel lucha por clasificar a la liguilla final.
Una producción del 69% (8 partidos ganados, 3 empates y 2 derrotas) avalan el trabajo del estratega guaraní, que anhela un retorno a Barcelona, equipo que lo dirigió en el 2006 y 2007.
¿Qué cambios hizo usted?
Lo importante es que les dije cómo soy yo. A mí me gusta la disciplina. Les manifesté que no vine de Paraguay a perder el tiempo. Luego los resultados nos han acompañado.
¿Uno de los puntos clave fue la disciplina?
Eso es. En un equipo debe haber orden y disciplina. A mí no me importa el nombre o apellido de nadie, ni la trayectoria, todos merecen respeto.
¿Cómo se dio su vinculación al Macará?
La directiva anterior (presidida por Eduardo Cobo) me llamó pero no acepté... Sin embargo, cuando Liga de Quito fue a jugar con Libertad en Asunción por la Copa Libertadores (8 de abril) hablé, aunque no lo conocía, con (Edgardo) Bauza, y me dijo que Macará era un buen equipo y que no se explicaba por qué no funcionaba... Entonces conversé con los nuevos dirigentes (el presidente actual es Germánico Holguín) y me gustó la propuesta.
¿Fue clave la conversación con Bauza?
Sí, me dijo que Liga le ganó (3-1), pero sufriendo muchísimo. Él comentó: “Ese día Macará nos pasó por encima”. Pero Bauza no sabía qué pasaba con ese equipo.
¿Y qué sucedía en el Macará?
Los jugadores no se cuidaban. Cuando llegué puse las cosas en su sitio. Yo tengo un jugador que ha tenido problemas en todos los equipos que ha estado, pero hoy es un ejemplo como futbolista y persona. Me refiero a Mario Lastra... En el Macará, desde la cabeza hasta el último empleado estaban equivocados.
¿Qué le pidió a la dirigencia?
Yo le dije al presidente que el Macará era un equipo de barrio y él se sorprendió de eso. Luego me dijo que buscaba hacer del Macará un club grande, y que este año lo quería tener en la liguilla. Me lo quedé mirando y le dije: me parece muy bien lo que está diciendo, pero mire atrás y lo primero que debe hacer es salvar la categoría. Iban últimos y con un plantel que tenía 200 problemas.
¿Sueña con la liguilla y la Copa Libertadores?
Sí, pero va a ser complicado.
Usted dirigió a Barcelona en el 2006 y 2007, ¿qué le parece el actual equipo?
Yo tengo envidia... Hace un tiempo dije que en el fútbol hay gente que tiene suerte (se refiere al paraguayo Éver Hugo Almeida, ex técnico torero), tener un equipo con un presupuesto de $ 10’000.000 y una dirigencia con ambición... Las dos veces que estuve en el equipo peleé por cosas importantes.
¿Qué faltó entonces para que usted sea campeón?
Yo jamás voy a decir lo que pasó cuando renuncié. Pero sí les digo por qué (Gastón) Sessa se fue a Buenos Aires a recuperarse de una lesión cuando podía quedarse en Guayaquil, no entiendo por qué Marcelo Delgado fue sancionado tres partidos y lo peor de todo por qué Miller Bolaños se fue a Suiza por cuatro fechas. Ahí el equipo se rompió.
¿Le hubiese gustado estar en este Barcelona?
Claro. Este es una selección, no es un equipo de fútbol.
¿Por qué Barcelona 2008 no funcionó en la primera etapa?
A mí me multaron con$ 2.000 por decir una verdad (que El Nacional jugaba feo y a los pelotazos cuando era dirigido por Almeida). Ahora todo el mundo recordó que Barcelona jugó a los pelotazos teniendo jugadores de categoría. Esa multa la pagué con gusto porque dije lo que sentía.
¿Barcelona jugó feo en la primera etapa?
No sé si feo, pero sí a los pelotazos.