Dios es mi fuente de paz interna. Siento serenidad de mente, corazón y alma.
Paz interna
Al tomar tiempo para centrar mi atención en la oración, siento calma aun en medio de cualquier actividad o confusión. Aun con pasar solo unos segundos consciente de la fuente de paz en mí, logro ese vínculo fervoroso. Siento el consuelo de la presencia de Dios y disfruto de serenidad de mente, corazón y alma.
Mantengo lleno mi manantial de paz al orar con regularidad y recordar que Dios siempre me acompaña.
Quizás diga una oración conocida y reconfortante. O recuerdo las palabras de Jesús: “La paz os dejo, mi paz os doy”.
En cualquier situación, mis oraciones me regresan a la conciencia de que Dios es mi fuente de paz interna y de que tengo la fortaleza para avanzar con serenidad y confianza.
–Filipenses 4:7
“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.