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¿Constitución perfecta? |
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La dificultad de hacer reformas a la Constitución codificada en 1998, para mejorarla, produjo la idea de hacer una nueva, en la cual se establecieran los cambios necesarios en la organización y funcionamiento del sector público, para lograr el ambiente de justicia, paz y bienestar que se necesita en todos los ambientes sociales.
Puesta a consideración del pueblo la alternativa de convocar o no a una Asamblea Constituyente para tal objetivo, la respuesta positiva fue abrumadora.
Luego, en las urnas, él mismo se encargó de escoger las personas que debían formular el proyecto de la nueva Constitución, cuya aprobación final se reservó.
Quienes nos hemos interesado en el proceso desarrollado en Ciudad Alfaro y en otros lugares del país, sabemos del esfuerzo de los partidos, movimientos, grupos sociales, organizaciones y personas particulares que han hecho aportes para que sus postulados sean considerados e incorporados en el texto definitivo.
En la medida de sus posibilidades y de sus intereses personales y los de sus representados, cada asambleísta se abstuvo, incluso ausentándose, o votó en blanco, a favor o en contra de todos los artículos y disposiciones transitorias.
Al momento de escribir estas líneas, no conozco su texto definitivo; pero, es probable que cuando usted las lea esté oficialmente establecido y puesto en circulación.
Entonces empezará una tarea de la cual no podemos escapar, pues tenemos una responsabilidad insoslayable: leerla de cabo a rabo, para formarnos un juicio cabal.
El ejercicio de la lectura completa nos servirá para que marquemos bien claramente las coincidencias y las diferencias conceptuales que nos vinculan o nos separan de la mayoría que aprobó lo que vamos analizando.
Es importante darnos cuenta cuán cercanos o lejanos estamos de ella, que tenía la autorización del pueblo para redactar y escribir lo que han puesto a nuestra consideración.
No olvidemos que el día en que tengamos que concurrir a votar para aprobarla o no, ejerceremos plenamente nuestro derecho para exponer nuestro criterio, haciendo de nuestro voto una confirmación de nuestras convicciones.
¿Habrá alguien que considere que el proyecto de nueva Constitución es perfecto y que esté ciento por ciento de acuerdo con todas y cada una de sus disposiciones? ¿Habrá alguien que estime que todo está mal? ¿Habrá quien encuentre algunos aspectos aceptables y otros inaceptables? ¿Qué hacer en este último caso?
Felizmente tendremos varias semanas para leer y releer el proyecto, todo el proyecto, personal y colectivamente, para poder adentrarnos en su espíritu y conocer los medios previstos para ejecutar los postulados que contiene.
La ciudadanía es realmente la gran actora en la etapa que comenzamos y solamente su capacidad de reacción garantizará la independencia para salvar su conciencia crítica de las abrumadoras propagandas, a favor y en contra del proyecto, que la presionarán para inclinar su voluntad, tal vez contra su pensar, sentir y querer.
¿Debemos calificar el proyecto de Constitución, para votar en conciencia? ¿Sería tan amable en darnos su opinión? |
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| Paul Krugman |
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La asociación cultural Las Peñas efectuará una exposición de pinturas y esculturas en homenaje a la ciudad de Guayaquil. Informes: 500-3930. |
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