Un ecuatoriano que trabajaba prostituyéndose en Argentina fue degollado y luego descuartizado la noche del pasado sábado, informan diarios de la zona sur del continente.
El cadáver fue encontrado en la mañana del domingo, repartido en dos bolsas de basura. Más tarde, mediante el sistema de identificación de huellas digitales, la Fiscalía pudo confirmar que se trata de Carlos Enrique Pullúa Córdoba, nacido en Quito. Se cree que se había radicado en la ciudad hace unos cuatro años.
Según resultados preliminares de la autopsia, el joven, de 27 años, quedó inconsciente luego de recibir un fuerte golpe en la cabeza. Luego fue degollado y, para mutilarlo, los investigadores creen que fue colgado de un gancho.
Los datos publicados en el diario argentino Clarín informa que la investigación se ha retrasado porque Pullúa Córdoba no tenía domicilio fijo; vivió en distintas pensiones en las zonas de la Terminal de Omnibús y La Perla, donde también fue visto trabajando en varios lugares.
Al parecer, un vecino del barrio San Carlos se topó con dos fundas en los exteriores de un restaurante y, a través de un agujero hizo el macabro hallazgo: asomaba una mano con las uñas pintadas de rojo, según el periódico.
La Policía descubrió el resto: al abrir las fundas aparecieron la cabeza, el torso y brazos y piernas del joven. También le habían amputado los genitales.
Los forenses descubrieron que en el talón de Aquiles de una de sus piernas tenía un profundo corte, con un grueso desgarro, como si el asesino lo hubiera colgado de un gancho, del mismo modo que un carnicero lo haría con una res vacuna para su posterior descuartizamiento.