Los antiguos puentes de El Salado
Los guayaquileños con algunos años de edad encima recordarán el puente con techo, con pilotes de mangle y tablones de madera, donde en nuestros días está el puente de cemento 5 de Junio, en el que El Salado, tenía unos cuatro descansos, a manera de balcones, en los que la gente miraba el balneario del American Park, sus aparatos mecánicos, a los bañistas, los botes con sus remeros y desde allí se dedicaban a pescar en las límpidas aguas del estero. Gozaban así de las suaves brisas de este saludable brazo de mar y el olor a mangle de sus riberas.
El puente de madera de El Salado fue inaugurado en un acto trascendental el 8 de octubre de 1872, y se los construyó con pilotes de mangle y guayacán, material incorruptible de nuestro trópico, en una extensión de 80 metros. Un primer puente muy rudimentario fue construido en 1792 por el quinto gobernador de Guayaquil, don José de Aguirre Irrisari.
El 5 de junio de 1935 se efectuó la inauguración del puente de cemento '5 de Junio', con una magnífica ceremonia. Lo hizo en nombre del M.I. Concejo el edil Manuel Díaz Granados, encargado de la presidencia del Cabildo. Una gran cantidad de público cruzó el nuevo puente, que sustituyó al de madera.
El puente de madera del ferrocarril a la costa Guayaquil-Salinas, a la altura de las actuales calles Clemente Ballén, Aguirre, Gallegos Lara, Luque, aproximadamente, en la parte posterior del ahora edificio de cemento del colegio fiscal Vicente Rocafuerte, en El Salado, se derrumbó durante el paso de una locomotora, por el año 1945. En adelante los viajes a Progreso y Salinas se realizaron desde la ribera opuesta del estero, en nuestro días llamada Ferroviaria, en los livianos y más veloces autoferros o autocarriles que de cuando en cuando también se descarrilaban con las consiguientes pérdidas de tiempo de llegada a los balnearios de la península de Santa Elena, hoy provincia del mismo nombre.