El papa Benedicto XVI se reunió ayer en privado con australianos que fueron agredidos sexualmente por sacerdotes cuando eran niños, en un gesto de arrepentimiento y preocupación por un escándalo que ha sacudido a la Iglesia Católica.
El pontífice oró y habló con cuatro representantes de las víctimas de abusos, dos hombres y dos mujeres, durante las últimas horas de una visita de nueve días a Australia, para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud, organizada por la Iglesia Católica.
En un comunicado emitido por la cadena Australian Broadcasting, dos de las víctimas dijeron que el Pontífice se conmovió en la cita. “El Papa fue compasivo en sus palabras de consuelo para nosotros”, dijo uno de los afectados.
Los grupos de apoyo para otras víctimas calificaron la reunión como una maniobra publicitaria. Bernard Barrett, del grupo Ritos Rotos, que estima que existen miles de víctimas de abuso sexual cometidos por sacerdotes en Australia, afirmó que las víctimas que se reunieron con el Papa fueron cuidadosamente elegidas y son personas que no causarán inconvenientes.
“Eso no cambia las cosas, porque son esencialmente relaciones públicas... Es un acto de cinismo”, afirmó Barrett.
El sábado, Benedicto XVI se disculpó públicamente por los abusos. Los partidarios de víctimas dijeron que la disculpa era insuficiente.
El Vaticano no difundió detalles de los diálogos de ayer y el Papa no mencionó las reuniones en sus dos últimos actos antes de salir de Australia al Vaticano luego de asistir a la Jornada de la Juventud.
Con cada una se reunió por casi una hora como una expresión de su preocupación pastoral por los que han sufrido abusos a manos de miembros de la Iglesia, señaló el Vaticano.
El reverendo Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, dijo que el Pontífice esperó hasta el final de su visita a Australia para reunirse con las víctimas porque quería mantener el asunto de los abusos separado de la jornada mundial.
Benedicto XVI partió a Roma en un avión privado al mediodía. En una breve ceremonia en el aeropuerto, el primer ministro Kevin Rudd agradeció al Papa por su visita y anunció que Australia asignará un embajador en el Vaticano por primera vez en la historia. El Papa llegó a Roma tras 21 horas de viaje y se retiró a su residencia de verano en Castel Gandolfo.