Lunes 21 de julio del 2008 Música

Cinco horas de reggaetón

Jorge Martillo Monserrate

Festival tuvo canciones para todos los gustos

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Una fanática embarazada subió el pasado viernes a la tarima para bailar y cantar con varios exponentes internacionales del reggaetón.

El flow se hizo sentir el viernes pasado en el coliseo Voltaire Paladines Polo de Guayaquil. Para el sábado estaba prevista otra presentación en Quito. Notch, DJ Black, Jadiel, Yomo y Bg Yamo fueron los exponentes del género.

Reggaetón Fest 2008 estalló en el asfalto del Voltaire Paladines Polo.
Como siempre: juego de luces y humo. También luces de celulares como antorchas de última generación. Diluvio de papel picado. Sonido potente –pero en tramos con fallas– que rebotaba en el coliseo como una pelota ardiente. Asistencia más que a medias. Jóvenes bien jóvenes. La tribu urbana más numerosa se trepó en la general.

Banderas de Colombia, Panamá, Puerto Rico, Jamaica y Ecuador agitadas desde las gradas. Gente con el  look  acorde a la ocasión. Bulla. Histeria. Danza, juvenil contorsión, perreo y todo lo acostumbrado. Pero este viernes reggaetonero tuvo un ingrediente diferente. No fue tan solo un fluir de canciones de amor, gozo, sexo y marginalidad callejera al son del ritmo sincopado de siempre.

Fueron cinco horas de reggaetón. Después de los teloneros nacionales, el colombiano Big Yamo se plantó en el escenario con su grupo de baile y coristas. Interpretó sus temas pero cuando entonó: “Voy a tocarte toda, esta noche te voy hacer mi señora”. El público coreó atronadoramente su éxito  Tocarte Toa.

A reglón seguido, DJ Black fue quien marcó la diferencia. Comandando su tropa  –vestida con sudaderas negras– ingresó como un boxeador que sube al  ring  a combatir. En su país  Chu de su madre  fue censurada, canción que aborda y rechaza los problemas que afectan al pueblo raso de Panamá. DJ Black no se amilanó con los problemas de sonido que surgieron durante su intervención e hizo lo suyo.

Un grupo de baile –solo hombres– con excelentes coreografías.  Lírica con crítica social y también el doble sentido y el goce sexual tan peculiar del reggaetón. Intenso e intencionado. Escalando hasta la torre de luces. O preguntado: ¿dónde está el que siendo pobre se siente orgulloso de su familia? DJ Black ensaya con el público y canta: “En el país hay un problema bien… (Chu de su madre,  corearon y completaron esos puntos suspensivos las personas del concierto a lo largo de la canción), que nos tiene hasta la… Trabajamos como…  para recibir un sueldo bien…  Y cada cuatro años se aparece un…
prometiendo como… Y pidiendo votos como –chu de tu madre–. ¡Voten por mí!”.

Después, DJ Black nos comenta: “Nuestras canciones son más directas al pueblo. Tienen coro para que intervenga. Esa es la diferencia en estilo que tenemos. Canto canciones más sociales y también otras para hacer desorden y alegría”.

Luego, un aceleradísimo Yomo entra en escena. Su pinta no es tan reggaetonera, pero descarga su lírica a borbotones. Lanza al público su chaqueta, su gorra beisbolera y hasta la cadena que llevaba en su cuello –blin blin–. Es ovacionado cuando suena: “Déjale caer to’ el peso. Pa’ los enemigos plomo y pa’ las gatas beso”.

Al filo de la medianoche, Jadiel impone sus éxitos y hasta un  cover  de salsa erótica a su estilo. Comenta que en Puerto Rico el término guayagol significa bailar, de ahí parte para improvisar: “En Guayaquil hay mucho guayagol, a las mujeres les gusta el guayagol”.

Una bandera de Jamaica, con la imagen de Bob Marley, recibe al jamaiquino Noth. Su propuesta de mezcla musical es muchísimo más interesante que la de su éxito  Dale pa’ tras:  Dónde están las mujeres solteras, que no necesitan permiso ni pa’ ir pa’ afuera. Fácil no son no se van con cualquiera”. Reggaetón Fest, una noche para todos los gustos.

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