Vigilantes vestidos de civil se suben a los buses para detectar infracciones de los choferes.
Trescientas citaciones se emitieron durante los tres primeros días de control que vigilantes, vestidos de civil, realizaron en los buses para verificar que los choferes den un buen trato y respeten las normas de tránsito. El 40% fue citado por llevar las puertas abiertas, un 30% por no coger a usuarios con tarifa especial y un 20% por irrespetar paraderos.
Una tercera parte de los choferes de buses urbanos evita coger pasajeros de la tercera edad o estudiantes de escuelas y colegios porque no pueden cobrarles el pasaje completo sino solo la media tarifa de $ 0,12. Otras faltas en las que también incurren los transportistas son llevar las puertas abiertas y no respetar los paraderos.
Así lo registran las citaciones presentadas en los tres primeros días de operativos que miembros de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), vestidos de civil, realizan en los buses para verificar que los choferes den un buen servicio al usuario y respeten las normas de tránsito.
De unas 300 citaciones emitidas entre el miércoles y viernes pasados, el 30% de boletas fue girado a los choferes por no coger a los usuarios que se benefician de la tarifa especial.
Los primeros controles determinaron que la principal falta que cometen los choferes es llevar las puertas abiertas, con casi el 40% de las citaciones, mientras que no respetar los paraderos (con el 20%) también tiene una alta incidencia.
Los operativos se han efectuado en las líneas 28, 44, 57, 58, 70, 71, 98, 107, 117, 123 y 130, y se extenderán a otras líneas.
Vigilantes suben a los buses vestidos de civil para no alertar a los conductores y anotar las contravenciones. También chequean el estado del vehículo.
Posteriormente, el vigilante incógnito le pide al chofer que se detenga en un punto del recorrido, donde otros vigilantes con uniformes lo esperan. Tras comunicarle al transportista las infracciones que cometió, uno de los uniformados procede a levantarle la citación.
La mayoría de transportistas criticó la medida. Édison Falcónez, de la línea 44, citado por llevar las puertas abiertas, dijo que se trataba de una persecución a los transportistas públicos, pues no se actuaba de igual manera con los conductores particulares.
John Intriago, jefe del Departamento de Control de Transporte Público de la CTG, rechazó esta afirmación y dijo que lo que se buscaba era garantizar la integridad de los pasajeros.
DETENIDOS
Este control también ha dejado tres conductores detenidos por rebasar en áreas prohibidas. A las 07:00 del pasado viernes, José Villamarín, chofer de la línea 117, rebasó a un camión en el paso a desnivel entre las avenidas de las Américas y Carlos Luis Plaza Dañín (al norte).
Villamarín reconoció que cometió la contravención y se justificó diciendo que otros choferes también hacían lo mismo.
El literal D, del artículo 90 de la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre considera esta infracción una falta grave y sanciona al conductor con detención de entre 30 y 180 días (la pena la determina el juez), así como al pago de cinco salarios mínimos vitales generales.
Buses
Los buses en mal estado también están siendo retenidos. Las unidades que en meses pasados fueron suspendidas por algún problema en su carrocería serán llevadas al canchón si vuelven a presentar fallas.
Expresos
Los controles se extenderán a los expresos escolares, donde se verificará que los choferes cuenten con un acompañante.