El peruano José Francisco Campodonico interpreta en la telenovela de TC Televisión a Sergio Gómez, quien solo desea el dinero de su novia Renata.
Una conversación telefónica de tres horas, a larga distancia, bastó para que el actor peruano José Francisco Campodonico acepte la propuesta del director Fernando Villarroel de intervenir como el villano de la historia (antagónico) en la telenovela El Garañón del millón, de TC Televisión.
“Me generó confianza el hecho de que Fernando me preguntara más sobre mis aspiraciones, motivaciones, qué esperaba de la gente ecuatoriana y de mis proyectos inmediatos”, afirma el actor, quien tuvo un papel principal en la telenovela peruana Besos Robados, que la televisora ecuatoriana transmitió en el 2005.
Campodonico (dice que en su país no se tilda su apellido) se siente contento y motivado con esta oportunidad fuera de su país. “Es un paso grande para internacionalizarme como actor, puesto que también soy modelo y músico”, relata.
Es la primera vez que actúa como villano en una producción. “En Perú hacía de bueno y de galán, pero ahora me llamó la atención interpretar a un hombre seductor y calculador por la ambición del dinero”, explica.
Sergio Gómez, como se llama su personaje en El Garañón del millón, es el novio de Renata Torres, la hija del dueño de la empresa de modas adonde llega el compadre Garañón.
“Con el tiempo le haré la vida imposible a Garañón y a todos sus compadres, que quieren destruir mis planes. Seré muy malo”, afirma este limeño, que desde la adolescencia es modelo, compositor de poemas y guitarrista.
Sobre su pasión por el canto cuenta que “a una enamorada que tenía en la universidad le compuse un tema para que regrese conmigo y sin querer lo tocaba en los festivales del campus y fue allí donde comenzó a pegar”.
Desde ese entonces comenzó a componer temas y a interpretarlos en diferentes eventos en su natal Lima. “Incluso toqué ante más de 2.000 personas en un festival juvenil. Esto me ayudó mucho a perder el miedo escénico, por eso las cámaras no me atemorizan, ni la actuación con público en vivo”, agrega el artistas graduado en comunicación.
Su incursión en la actuación fue hace cinco en años en cortometrajes y series televisivas en Perú. Al momento de escribir poemas y canciones prefiere los temas existenciales y trágicos.
De su país extraña un poco el clima más templado y la comida. “Acá he comido platos interesantes como el plátano en sopa, que en Perú se sirve como postre. El cebiche también es diferente. Los sabores son distintos, pero tienen buena gastronomía”, dice.
Sostiene que si se prolonga su estadía en Guayaquil se abrirá camino en el canto.