Con el sol de media tarde de fondo, en el balcón del tercer piso de un edificio se observa un sillón y un baúl de mimbre, como si posaran para una fotografía donde el propósito es representar a Guayaquil de antaño. Sin embargo, no es una imagen ajena, pues la presencia de este material sigue viva en las costumbres ciudadanas.
Wilson Morocho, propietario de La galería del mimbre, local que lleva quince años dedicado a la elaboración de muebles y accesorios en dicho material, comenta que desde Piquigua, Esmeraldas, se traen rollos de bejuco, planta trepadora que sometida a un proceso de hidratación y secado se convierte en fibras de mimbre, con las que dan forma a los enseres.
Él comenta que hace 20 años la clase media era la que utilizaba el producto, incluso dentro de sus viviendas, pero que en la actualidad, por la escasez de bejuco –que generalmente es extraído de los bosques vírgenes, sumado a que el artículo es elaborado pieza por pieza, de forma manual y cada vez quedan menos tejedores– el costo del producto final se ha elevado.
Pero las formas y texturas que se puede llegar a dar con las varas del mimbre: tejido lleno, esterilla, forma de malla, trenza, entre otras variaciones, permite que los diseños sean originales y resistentes, asegura Morocho.
El mimbre es un material típico con el que se fabrican camas, sillones, mesas, jarrones y demás a partir de varas que pueden medir hasta seis metros de largo y después de ser sometidas a un tratamiento que consiste en descortezar, hidratar, secar y clasificar el bejuco o sauce-mimbre, como también se lo conoce.
En Murpa, establecimiento especializado en la elaboración de todo tipo de artículos de decoración en mimbre, el material utilizado es importado desde Chile, aseguran sus propietarios: Arq. Jorge Luis Murillo, Rubén y Nancy Silva de Pasos, quienes desde hace tres años se aliaron para iniciarse en el negocio.
Pero la experiencia viene desde lejos, en cuanto a tiempo y espacio, porque Rubén Pasos es un mexicano radicado en Ecuador que aprendió desde temprana edad, en su natal Yucatán, a tejer con esta fibra natural.
Él se enorgullece al afirmar que los muebles que fabrica tienen una durabilidad de 35 a 40 años, pues al igual que un sastre, Pasos dibuja sobre una plancha de MDF, microfibra de madera, las formas que posteriormente se convertirán en piezas de cedro y servirán como soporte del tejido, proceso que asegura su resistencia y precisión en los detalles.
En el taller-almacén trabajan bajo pedido, en su local no se encontrarán variedad de diseños, pero sí una colección fotográfica de todos los artículos realizados, de donde se puede crear uno nuevo o solicitar una reproducción. Todo esto con la asesoría del Arq. Murillo, quien como socio le brinda al comprador asesoría en diseño de interiores.
Así que por las calles de Guayaquil, en pequeños o grandes espacios, de color café oscuro destaca el mimbre, material que por su frescura, versatilidad y tradición puede complementar cualquier tipo de vivienda.
Fotografías del almacén Murpa: 233-5636
La galería del mimbre: 241-4863