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Edición del DOMINGO 20 de Julio del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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El multifacético, Ben Kingsley
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Texto: Fabián Waintal

Siete películas en un mismo año. Siete estrenos. Siete personajes diferentes. Siete trabajos que demuestran la demanda de este actor, quien el 31 de diciembre cumplirá 65 años.

Desde la impecable actuación como el psicólogo drogadicto en The Wackness (ganadora en el Festival Sundance) o siendo el amante de Penélope Cruz en Elegy, hasta el suspenso de Transsberian o el humor del gurú que interpreta en Love Guru, además de la narración de la película animada Noahs Ark: The New Beginning, Ben Kingsley conserva también la seriedad detrás de la verdadera historia del espía británico Martin McGartland en Fifty Dead Men Walking y la polémica película War Inc con una sátira norteamericana que insinúa la realidad de las corporaciones norteamericanas en medio de la guerra de Iraq. Pocos actores en Hollywood reciben tantos ofrecimientos, tan distintos, tan seguido.

Pregunta: ¿Siete películas en un solo año? Debe ser todo un récord ¿Cómo lo logró?
Respuesta: No lo sé. Debo estar loco.

P: Otros actores como Dustin Hoffman se quejan del poco trabajo que reciben hoy. Y usted, a punto de cumplir 65 años demuestra todo lo contrario, con todo tipo de personajes diferentes...
R: Es cierto.

P: ¿Algún secreto?
R: No sé cuál es el secreto. Tal vez sea lo que me falta, porque no tengo el menor sentido de la cronología. Para nada.

P: ¿El proceso de interpretar personajes diferentes en tan poco tiempo, es siempre el mismo?
R: El proceso de la actuación es muy simple. Soy muy parecido al estilo de Spencer Tracy. Trato que los otros actores se vean bien, aprendo mis líneas y hago lo imposible por no tropezarme con los muebles. Probablemente me parezca tan simple, por haber empezado bien desde abajo, con el teatro. Y el teatro es un hermoso y simple proceso: Aprendes el diálogo, aprendes tus movimientos, aprendes la relación con tu personaje arriba del escenario, vas todas las noches y es imposible esconderse. Lo haces. Es difícil, pero es tan simple como eso.   

P: Suena fácil pero no lo es.
R: No digo que sea fácil, pero los blancos son muy fáciles de embocar. Es tan simple como eso. Es tan simple como el tenis.

P: ¿Pero usted también es famoso por llegar al estudio muy bien preparado?
R: Ciertamente, en las páginas que me tocan. Sí. Puedo saber como es mi personaje, pero yo me crié con Meryl Streep. Nunca sabes que tan bien saldrá una escena hasta que llegas al estudio y te enfrentas cara a cara con otro actor. Antes de eso, son todas conjeturas. Y cuando llega el momento, es bueno estar preparado, para brindar absolutamente el mejor trabajo, porque es la única oportunidad que vas a tener entre 'acción' y 'corte'. Es algo que quedará en la pantalla, para siempre. Apenas si te dan unos segundos entre acción y corte, para ser tan preciso y libre como sea posible. Por eso es tan importante la buena preparación. Me gusta saber todo el guión de memoria, antes de entrar al estudio.

P: ¿Se acostumbra alguna vez a los premios y tantos reconocimientos, como el último que recibió con el título de Premio Honorario del Cine de Paz? ¿Cómo se compara un premio como ese con el Oscar?
R: Creo que es un premio mucho más maduro y me parece una muy buena idea ver el lado humanitario de una forma artística como es el cine. Por supuesto no está libre de la corrupción o las malas interpretaciones a las que están expuestas otras obras artísticas, pero el papel central es siempre contar una historia. Y yo personalmente creo que el solo hecho de contar una historia, cualquier historia, es saludable. Y el premio de la paz es un premio decente porque reconoce el hecho de que el cine sea saludable, el cine puede ser bueno para la gente, el cine puede guiarnos a un mundo mucho más pacífico. Porque ya se dice bastante basura cuando dicen que ciertas películas representan la causa de tantos crímenes entre los jóvenes. El cine no tiene nada que ver. Los pobres chicos son deshonrados por los padres, los mandan a un doctor si dejan de prestar atención al maestro por diez minutos. Y después le echan la culpa a Hollywood. Es ridículo. Y para encontrar un balance, el congreso del Cine de la Paz dice: “un minuto. El cine ha hecho un muchísimo bien diseminando la historia o exponiendo el abuso en ciertos sectores de la población”.

P: ¿Algún tema social en particular que le gustaría ver en cine?
R: El abuso infantil debería ser el próximo blanco para exponer en cine. Quiero ver películas muy pero muy duras sobre el abuso infantil, porque es una mancha enorme en la humanidad.

P: En la nueva película The Wackness interpreta un psicólogo que acepta drogas como forma de pago. ¿Más allá de aquella polémica historia, cree que el psicoanálisis en general ayuda en una buena actuación?
R: Depende del terapeuta. No creo que los actores necesiten que un terapeuta les diga qué hacer, pero creo que los actores pueden aprovechar el psicoanálisis para que alguien los escuche.

P: ¿Se inspiró en ese mismo psicoanalista pare el rol de la película The Wackness?
R: Bueno, mi terapeuta había sido una mujer (ríe). ¿Y sabes qué? Fue tan maravillosa que llevo algo de ella a todo lugar que voy. Es lo que haces con los buenos maestros. Y todos los buenos maestros saben escuchar. Hay muchos estilos de terapeutas: directores, maestros, doctores o incluso actores, pero el espíritu es el mismo: alguien que escucha una historia y te hace sentir que existes y que ocupamos un espacio maravilloso en la tierra.

P: ¿Entre todas sus películas hay algún personaje que le gustaría olvidar y alguno que destaca como su favorito?
R: No hay ninguno, porque tengo la filosofía de pensar que todo sucede por una razón determinada. Y creo que es cierto. Por eso no puedo catalogar nada, como una equivocación. Pero sí estoy muy orgulloso de House of Sand and Fog. Hoy sería mi película favorita, pero estoy por estrenar otra que puede llegar a igualarla como mi favorita: Elegy, con Penélope Cruz.

P: ¿Qué nos cuenta de Elegy?
R: Hay paralelos entre Elegy y House of Sand and Fog aunque una es una comedia completamente loca y la otra es bastante dramática pero una hermosa historia de amor. El personaje de Penélope, Consuelo, es cubana y tiene una idea formada de lo que significa la intimidad, el compromiso, lo que quiere de un hombre. Pero mi personaje se dedica a evitar por completo la intimidad y el compromiso, tanto como sea humanamente posible. Mi personaje es un profesor muy inteligente, que tiene muchos affairs con sus estudiantes. Vienen y se van, como gitanos por la noche. A él no le interesa para nada la intimidad. Espero que puedas ver la película pronto, para que te fijes la relación que tiene con el hijo. Vas a ver que ni siquiera ahí tiene una relación íntima. Es algo que lo aterroriza, por sus propias razones. Y el universo le manda el arma secreta: la cubana Consuelo. Y cuando tiene un affair con ella, se equivoca. Siguen juntos, hasta la muerte.

P: ¿Qué opina de Penélope como persona?
R: Ella es maravillosa.


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