- JUL. 20, 2008 - Foto - Economía - EL UNIVERSO
Siria Solórzano tiene recipientes como recuerdo, pues ahora compra productos solo para el día.
A Gardenia Rocafuerte no le queda otra que conformarse: “Sé que comprar en frasco es más conveniente, pero el dinero no alcanza y mejor es el sachet, aunque al sumar se gasta mucho más”, dice la mujer, que reside en el km 26 de la vía Perimetral y labora en una tienda de La Saiba por un sueldo de 120 dólares al mes.
Si bien la venta de productos en sachet no es nueva, en este último año se ha masificado por el alza de precios. Hay de todo: champú, crema de peinar, café, margarina, salsa de tomate, aceite, mayonesa.
Incluso estos vienen con el precio de venta marcado y de diferente valor. En el caso de la salsa de tomate o la mayonesa hay desde 15 centavos de dólar. En cambio ha bajado la venta en frascos.
Patricio Loor, dueño de una distribuidora de productos alimenticios, señala que en el caso del aceite de litro en frasco, la demanda ha disminuido notablemente. En su caso, el año pasado comercializaba 200 cajas de 24 unidades por semana, ahora distribuye 100 cajas. Él provee al menos a 600 tiendas de Bastión, Flor de Bastión, La Florida y otras zonas del norte y noroeste de Guayaquil.
Dice que por la carestía, el consumo de aceite ligth (ligero en grasas) ha bajado mucho más. El año pasado vendía 30 cajas cada quince días. Hoy le sobran 5 cajas.
Víctor Hugo Villacrés, un economista que administra el mercado mayorista de Quito, dice que frente a la subida de precios, la gente, primero, sustituye el consumo de bienes normales por bienes inferiores. “Si la gente consume aceite, lo cambia por manteca. Entonces baja la nutrición, baja la capacidad de trabajo y de rendimiento de estudiantes. Eso tendrá repercusiones en la salud”, dice.
Advierte que si la situación se pone más difícil, el consumidor llega a disminuir la frecuencia de algunos alimentos. Primero se suprimen los más caros como el pollo, la carne, los huevos. Así, poco a poco daña la alimentación”, indica.
Nelly Carpio, de Samanes, y Gisella Pacheco, de la Balerio Estacio, dicen que dejaron de consumir mortadela especial.
No existen cifras de la disminución del consumo de aquellos productos. Mauricio Cevallos, gerente de distribución de Pronaca, que comercializa embutidos Plumrose, afirma que recién ordenarán un estudio para ver si ha bajado el consumo de determinada línea.
Según se constató en un recorrido realizado por este Diario en ciertos restaurantes del centro y norte de la ciudad, aunque no en un porcentaje alto, el consumo en determinados locales ha sufrido ciertos cambios porque la gente privilegia las compras para su hogar.
María Fernanda Calvas, administradora del local Ceviches de Marcelo’s, refiere que si bien el establecimiento mantiene la clientela del año pasado, hay personas que piden los platos de más bajo precio o comparten el menú entre dos clientes.