La película Rabia es un proyecto que pudiera encumbrar la prolífica carrera del cineasta ecuatoriano Sebastián Cordero. La responsabilidad pesa y quizás por ello deja caer despacio sus palabras, como si necesitara un segundo extra para alumbrar cada una de las respuestas. Sentado en una cafetería de la ciudad guipuzcoana de Tolosa, el director habla del largometraje que durante siete semanas rodó en el País Vasco, España.
¿Cómo definir la Rabia de Sebastián Cordero?
Como un gran cabreo con el mundo. En el caso de José María (protagonista) es un foráneo en todo sentido, porque está al margen de la sociedad. Es un tipo que corta sus raíces con el mundo.
¿Es una metáfora de la inmigración?
La idea no era contar la historia del emigrante y sus anécdotas. El personaje tiene una gran rabia con el mundo en el que vive y al que no pertenece.
¿Por qué renunció a que José María sea ecuatoriano?
Es parte del juego del personaje, que consiste en desconocer su pasado, incluido su origen.
¿Qué dificultades entrañó la adaptación de la novela de Sergio Bizzio?
Uno siente la responsabilidad de ser fiel a la historia. La idea de que los personajes sean inmigrantes surgió de Bertha Navarro (Tequila Gang). Tengo una relación amor-odio con la escritura, preferiría dedicarme solo a la dirección, pero siento que allí está la esencia del filme. Es una historia de amor entre dos personajes que en un inicio están muy unidos y luego empiezan una relación a distancia. Mi mayor miedo era no transmitir bien algo tan poco tangible entre dos personajes tan solitarios.
¿Qué significa esta película para su carrera?
Es la más personal. No es una película que tiene un potencial comercial fácil, pero si funciona puede ir muy lejos. Ahora manejo mejor mi comunicación con los actores. También creo que es un empujón al cine ecuatoriano.
¿Pese a que Ecuador no participa como coproductor?
Sí. Pensé que porque el director y el director de fotografía eran ecuatorianos, los coproductores mexicanos nos mirarían por encima del hombro. Pero en Europa se respetan los planteamientos del director, eso para la producción ha sido increíble.
¿Cuál será el itinerario que seguirá Rabia?
Estará terminada en noviembre. La idea es apuntar a los festivales grandes, como Cannes y Berlín. Una buena crítica abre muchas puertas. En función de eso se planteará el estreno comercial.