Los jugadores, dirigentes e hinchas de Barcelona están presionados. En Emelec, Eduardo García hace mutis y debe dar la cara, así como la da Jorge Bonnard. Cuando hay problemas se conoce a los dirigentes.
Y un lugar para cada cosa. Yo creo que Barcelona ha hecho todo, humanamente todo, para que las cosas le salgan bien. Sin embargo, no entró a la liguilla. Reflexionemos. Adquirió muy buenos jugadores ecuatorianos disponibles y no escatimó esfuerzos para conseguirlos.
Repito lo que ya escribí la semana pasada: no eran futbolistas para probar, ya eran probados; es decir, el juego individual de cada uno de ellos era muy bueno. Entonces, ¿por qué no funcionaron a plenitud?
Se ha dicho que no es fácil ensamblar a todo un equipo nuevo. Falso.
Cuando dos jugadores de fútbol son buenos, el entendimiento es automático. Puede ser que tratándose de diez se requiera de un poco más de tiempo, eso es aceptable, pero que se requiera más de dos meses es absurdo.
¿Qué pasa entonces? Ya lo he dicho, pero lo haré nuevamente con un ejemplo vivencial. El último juego de los toreros fue el domingo pasado, contra Técnico Universitario en el Monumental, cuando ganaron 2-0. No era solamente vencer e ir a la liguilla, se dependía de los resultados de los encuentros entre D. Cuenca ante Liga (Q) y El Nacional contra el D.
Quito, verdaderas espadas de Damocles sobre las cabezas de todos los barcelonistas. Era notorio, a través de la televisión, observar los rostros de los jugadores porteños y la ansiedad que los embargaba, sobre todo, cuando la Liga empataba transitoriamente con el Cuenca.
Hasta Merlo metió dos atacantes más a fin de aumentar el gol diferencia. Conclusión: los jugadores de Barcelona están excesivamente presionados. Y por carambola sus técnicos y dirigentes. No se diga la hinchada, que reclamaba airadamente. Recomendación simple y sencilla: busquen un motivador, entren a un proceso para quitarse el estrés y la ineludible obligación de ser los mejores. A todo eso se puede llegar, pero hay que recordar a Napoleón: “Vísteme despacio porque estoy de apuro” cuando perurgía a sus ayudantes de cámara.
Por su parte, Emelec trae nuevos jugadores. Ojalá sean buenos, ojalá no sean como los que se marcharon. La hinchada eléctrica está revirada. Eduardo Ñato García hace mutis por el foro y debe dar la cara, así como la da Jorge Bonnard. Cuando hay problemas es cuando se conoce a los dirigentes.
Si los refuerzos son buenos, el equipo puede subir porque tiene aceptables futbolistas criollos. Emelec sigue en deuda este año y creo que, excepto un milagro deportivo, no irá a la liguilla. Más chance tiene Barcelona porque cada día juega mejor, a pesar de la presión. En Emelec, sin presión, no pasa nada. Aníbal Ruiz tiene que hacer milagros con sus piezas.
Terminamos sin liguilla en julio, uno de los meses de festejos del guayaquileñismo; recuperemos desde este julio hasta llegar a posiciones estelares en octubre, el otro mes de festejos guayacos.
Se notan los esfuerzos y ojalá resulten. Buena suerte en esta segunda fase con tan complicada manera de computar la tabla de posiciones para acceder a la liguilla. ¿Todos la entienden?
PD: Un amigo peruano me aseguró que los contratados por Emelec son ligeramente superiores a los que se separaron. Los que se fueron eran ciegos; los contratados, tuertos.