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Años después de Apolo: revelaciones lunares

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Rocas lunares ayudan a explicar los orígenes del sistema solar. Breccia blanca (foto) y la roca génesis.
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Julio 20, 2008

Por GUY GUGLIOTTA | HOUSTON

En el laboratorio, las rocas lunares lucen sin chiste: basalto gris oscuro, un mineral blancuzco llamado anortosita y combinaciones de ambos con cristales añadidos. Sin embargo, casi 40 años después de que los astronautas del Apolo trajeron a la Tierra las primeras rocas, estos trozos de la Luna aún les brindan a los científicos secretos nuevos de otro mundo.

“A ésta la llamamos la roca ‘génesis’, porque se formó alrededor de la época en que la Luna se solidificó, hace aproximadamente 4.500 millones de años”, dijo Carlton C. Allen, mientras señalaba una piedra de color claro, casi del tamaño y forma de un borrador de miga, colocada adentro de un contenedor sellado lleno de gas nitrógeno inerte.

“Sabemos que el Big Bang ocurrió hace 14.500 millones de años”, dijo Allen, “y esta roca tiene la tercera parte de esa edad. Nunca se verá en nuestro sistema solar una pieza sólida de materia de mayor edad”.

Allen es curador de astromateriales en el Centro Espacial Johnson, hogar del Laboratorio de Muestras Lunares, un depósito resguardado, abierto en 1979, para albergar los 382 kilos de rocas y tierra lunar recolectados por los astronautas en 6 visitas.

Las rocas sobre la superficie lunar, que prácticamente yacieron sin mutar, en un vacío sin cambios climáticos desde su formación, ofrecen oportunidades para investigar el origen y la evolución del sistema solar que no están disponibles en ningún otro lado, y el estudio se profundiza con cada nueva generación de científicos e instrumentos.

Cada año, una comisión independiente de revisión académica evalúa las propuestas nuevas de investigación y los curadores envían por correo alrededor de 400 muestras lunares a 40 ó 50 científicos en todo el mundo. Casi todas pesan menos de 1 gramo. “No las damos, sólo las prestamos”, dijo Allen.

Con el paso de los años, las muestras han brindado innumerables perspectivas de la naturaleza de nuestro vecino celeste más cercano.

Gracias a ellas, se ha descubierto cuándo se formó la Luna, probablemente (aunque aún es polémico) como resultado de un planetoide que se estrelló contra una Tierra joven, lo que lanzó una nube de escombros al espacio que posteriormente se unió para formar una esfera.

Las muestras han confirmado que los impactos de asteroides y meteoros, no el vulcanismo, crearon la mayoría de los cráteres de la topografía lunar, mientras que una descarga constante de meteoritos, micrometeoritos y radiación derritió la base de roca, lo que creó la capa de tierra y polvo finos —conocida como regolito— que ahora cubre la superficie lunar.

Además, conocer las edades de las rocas lunares, que pueden calcularse con un error de más menos 20 millones de años, le ha permitido a los científicos establecer una referencia que les ayuda a ponerle fecha a características geológicas de todo el sistema solar.

Las rocas también les han ayudado a los investigadores a responder preguntas prácticas que han surgido desde la propuesta hecha por el presidente George W. Bush, en 2004, de regresar a la Luna para el 2020 y establecer un puesto de avanzada permanente. Quienes planean el proyecto utilizan las rocas para estudiar los efectos perniciosos del regolito en la maquinaria y en la salud de los astronautas.

Están en proceso de aprender cómo extraer oxígeno y otros elementos vitales de las rocas y la tierra de la Luna. Asimismo, necesitan comprender cómo proteger los espacios de vivienda de la mortal radiación que golpea perpetuamente a la superficie lunar.

La llegada de las primeras rocas lunares, en 1969, fue impacientemente anticipada por los científicos. “No teníamos idea de qué estaba hecha la Luna”, recordó Allen, y las dos primeras décadas de investigación se centraron en preguntas básicas —la edad y composición de las rocas lunares y el origen y evolución de la geología de la Luna y sus características topográficas principales.

El análisis de las muestras y los cráteres ha mostrado que la superficie de la Luna era sólida hace 4.300 millones de años, sin embargo, las rocas de impacto más antiguas entre las muestras tienen 3.900 años. Algunos investigadores han sugerido que los impactos sobre la Luna comenzaron a disminuir hace 4.300 millones de años, sólo para reanudarse con intensidad en un “cataclismo” 400 millones de años después. Y si el cataclismo afectó a la Luna, también afectó a la Tierra . “Esto es muy controvertido”, dijo Charles Shearer, científico lunar en la Universidad de Nuevo México y presidente del comité de revisión académica del laboratorio lunar.


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