Al menos el 5% de ex internos han vuelto a delinquir y están en la cárcel de Guayaquil.
La vida de Alfonso (nombre protegido), de 55 años, transcurre en el ir y venir por los pasillos de la Corte Superior de Guayaquil, donde a diario hace seguimiento a los procesos que enfrentan tres de sus cuatro hijos que están recluidos en la Penitenciaría del Litoral.
“No soy exagerado –comenta el hombre–, pero trabajo solo para sacar a mis hijos de la cárcel”. Cada vez que a su improvisado taller llega un cliente le cuenta las penurias que debe pasar para reunir todas las semanas 90 dólares que deja los domingos, para que los tres sobrevivan dentro de la cárcel.
Ahí pasan el mayor tiempo de sus vidas, ironiza. Tanto que en menos de tres meses volvieron a ser apresados después de que, entre enero y marzo de este año, habían sido beneficiados por el artículo 24-8 de la Constitución de la República, que entró en vigencia desde octubre pasado y que ayuda a recuperar la libertad a quienes estuvieron detenidos sin sentencia más de seis meses (para los delitos de prisión) y más de un año (en los de reclusión).
Pasaron solo dos meses para que vuelvan a la cárcel de Guayaquil por reincidir en delitos como la tenencia ilegal de armas, el consumo y expendio de drogas y robo agravado.
Según estadísticas de la Dirección Nacional de Rehabilitación Social (DNRS), desde octubre del 2007 hasta mayo del 2008, 1.957 internos han recuperado su libertad en todo el país por el artículo 24-8.
De ese total, más del 90% (1.860) estuvieron presos en la Penitenciaría del Litoral, mientras que los restantes (97) salieron de los otros 38 centros de rehabilitación social del país.
Autoridades policiales y de rehabilitación estiman que el 70% de ex internos, ya sea liberados por el 24-8 o porque cumplieron su sentencia, vuelve a delinquir. Hasta junio habían vuelto a la Penitenciaría entre el 4% y 5% de los liberados.
Joel Loaiza, jefe de la Policía Judicial del Guayas (PJ-G), presenta sus estadísticas “preliminares” e informa que 35 ex reos reincidieron en delitos y fueron capturados en Guayaquil en lo que va del 2008, aunque asegura que no todos fueron liberados por el artículo 24-8.
“En el grupo hay algunos que cumplieron su sentencia, pero volvieron a delinquir”, sostiene el uniformado, y estima que la mayoría de los 1.860 liberados en Guayaquil aún delinque por falta de empleo. “Al salir de la cárcel nadie les da trabajo y vuelven a cometer delitos”, lamenta Loaiza.
La Policía mostró el pasado mes de abril a 18 ex reos de la Penitenciaría del Litoral que fueron detenidos cuando cometían robos a locales comerciales y entidades bancarias.
Dos de ellos, Wellington Palma Mora y Argenis Cajas Fernández, fueron capturados el 17 de abril, cuando –según la Policía– planeaban un asalto a clientes de bancos. Ellos circulaban en un taxi por la av. de Las Américas, en el norte.
En poder de estos detenidos se hallaron dos revólveres calibre 38, una pistola de 9 mm y algunos documentos de sus presuntas víctimas.
El jefe de la Policía del Guayas de ese entonces, Édgar Machado, protestó por el alto número de presos que fueron liberados por el 24-8, porque –según él– volverían a delinquir.
Machado informó que Palma había salido de la cárcel cinco días antes, y Cajas el 13 de marzo, por orden de la jueza 12º de lo Penal del Guayas, Guadalupe Manrique, quien al ser consultada sobre ese proceso dijo que no halló pruebas para mantener la prisión preventiva.
Por esta razón, Joaquín López, miembro del Tercer Tribunal Penal del Guayas, considera que las cárceles “son escuelas de delitos”, y calcula que al menos un 20% de los reos liberados por el artículo 24-8 han vuelto a caer presos.
En cambio, para el psicólogo de la cárcel de mujeres de Guayaquil, Patricio Arévalo, derogar la detención en firme “fue un error, porque el sistema no se ajustó a la realidad penitenciaria”, dice, y recuerda que un estudio determinó que solo el 30% se rehabilita y no vuelve a delinquir. En tanto, el ministerio de Justicia asegura que solo el 37% vuelven a la cárcel.
Loaiza coincide con Arévalo y manifiesta que la reincidencia de los ex reos es un problema social. “El sistema de rehabilitación no está acorde con la realidad social”, dice el uniformado, quien argumenta “que la delincuencia nace del desempleo y de hogares destruidos”.
Alfonso cuenta que su hogar no está destruido, pero sí admite que faltó control a su familia. “En mi casa no existía padre ni madre, porque los dos trabajábamos, y los muchachos pasaban en la calle”, recuerda el mecánico, quien cuenta que la crisis empezó desde que sus hijos eran niños, cuando comenzaron a drogarse. A los 12 años eran infractores reincidentes en la correccional, por consumo de drogas y robo. Desde entonces, son más de dos décadas de entrar y salir de la cárcel.
Para Rodolfo Guevara, miembro del Segundo Tribunal Penal, la solución es que el lapso de la prisión preventiva suba de uno a dos años y la correccional de seis a doce meses.
Guevara asegura que “existen casos en los que Criminalística demora el proceso, al igual que las audiencias fallidas y los recursos de nulidad y apelación”, por lo que es muy fácil –según él– que el reo salga en libertad por el año sin sentencia.
Pero López expresa que si el reo liberado por el 24-8 cae otra vez “es difícil que vuelva a acogerse al mismo beneficio, pues mientras empieza el segundo proceso, el primero seguiría su curso y finalizaría en una sentencia con prisión incluida”.
Joel Loaiza
Jefe de la Policía Judicial del Guayas
“Los ex reos vuelven a robar porque no tienen oportunidades en una sociedad que los mira con recelo”.
Joaquín López
Miembro del Tercer Tribunal Penal
“Lamentablemente el 20% de los reos liberados por el artículo 24-8 han vuelto a reincidir”.