sábado 19 de julio del 2008 Columnistas

Aprendamos de ‘Aprendamos’

En el año 2003, Marcia Gilbert de Babra, concejal de Guayaquil, buscaba aliados para sacar adelante su idea de un programa de educación a distancia, que llegara a todas las personas que se interesaran en los temas y contenidos que se ofrecerían.

Los encontró, en una Organización no gubernamental, la Fundación Ecuador y en la empresa privada a través de los canales de televisión.

Lo que parecía improbable se dio: una institución pública como el Municipio de Guayaquil, la sociedad civil y la empresa privada, que probablemente no coinciden en muchas ideas y en las distintas formas de ver la sociedad y el país, se pusieron de acuerdo para lograr algo necesario y positivo, asumiendo cada uno su rol. El programa se llama ‘Aprendamos’ y quizás lo que acabo de relatar es la primera enseñanza.
Cuando realmente se quiere lograr un objetivo bueno para la comunidad, los acuerdos son posibles, si se hacen con buena fe y sin segundas intenciones.

Los temas fueron variados y se seleccionaron partiendo de las necesidades de la comunidad, desde cuidado de los niños hasta conocimientos para reparar viviendas pasando por computación y ciudadanía.

En total se inscribieron 430.000 personas, quienes además de seguir el curso por televisión contaron con un material impreso y con tutorías si lo consideraban necesario. Los que quisieron se presentaron a un proceso de evaluación para obtener su certificado.

 Si bien es uno de los programas más exitosos del Municipio de Guayaquil, no es perfecto y sus responsables lo saben, por eso lo han sometido a una jornada de evaluación en la que participaron muchas personas del país y de fuera de él, entendidas en el tema.

Y esta es otra de las enseñanzas. Todas las acciones institucionales son, deben ser, susceptibles de evaluación y ser sometidas a miradas externas, que con objetividad aprecien lo positivo, lo negativo, lo que se pudo hacer mejor y lo que debe revisarse.

Reconozcamos que no estamos acostumbrados y no nos gusta aceptar la crítica, el comentario, la mirada y la opinión externa y que en esto, también, ‘Aprendamos’ nos ha dado una lección.

Trabajar por el desarrollo de una ciudad, supone, ciertamente, preocuparse de su infraestructura, pero sin olvidar lo más importante, su gente, por eso los programas que buscan atenderlos y ayudarlos a crecer son fundamentales y hacen la diferencia.

Así pues, aprendamos de ‘Aprendamos’.
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