Si los protagonistas no son conscientes de sus responsabilidades, el fútbol de la Costa, con Barcelona y Emelec, será animador llenando los estadios de los verdaderos competidores de la actualidad (los clubes de la Sierra).
Me llevó tiempo encontrar valor para escribir sobre esto. Es algo que no se puede callar más tiempo. Las lecciones que aprendí en mi carrera como futbolista y mi experiencia como entrenador, no deben quedar solo para ser contadas entre amigos. También deben destinarse a otros.
¿Sabe qué es dopaje? ¿Conoce sobre anabólicos, anfetaminas y esteroides? Tengo la certidumbre de que muchísimos deportistas, por una u otra razón, en algún momento se sintieron atraídos por probarlos.
La mayoría, si uso algo, habrá eliminado la fatiga y experimentado cambios fisiológicos.
Hasta hace poco tiempo, cuando no existía control antidopaje, el trabajo de los técnicos si era bueno o malo tenía poca importancia, lo que interesaba era el resultado. A los futbolistas no se nos exigía profesionalismo, como hoy. Que comíeramos lo correcto, que nos hidratáramos como correspondía, que descansáramos las horas que demanda un trabajo donde la condición física es determinante no tenía cuestionamientos. Por falta de conocimiento y por una frágil formación deportiva eso se solucionaba el domingo con un par de pastillas, alguna inyección, o cierta mezcla mágica, de tal manera que ganar campeonatos no era tan complicado. El fin justificaba los medios.
El problema venía después del retiro con los famosos efectos colaterales (impotencia, artrosis, osteoporosis y un sinfín de dolencias). De los jugadores extranjeros con los que me tocó compartir camerinos muy pocos, poquísimos, no se dopaban. Algunos hoy son considerados héroes deportivos; en ese tiempo todo estaba permitido.
Hoy, afortunadamente, se universalizaron los controles antidopaje. Así los atletas de países pequeños como el nuestro, si son buenos pueden llegar a la élite, al podio de los vencedores. Jefferson Pérez podrá seguir ganando medallas olímpicas y mundiales porque nadie podrá jugarle sucio. Nuestra Selección podría seguir clasificando a mundiales porque nadie se atreverá a minimizar los inconvenientes de la altitud con soluciones mágicas.
Por esta razón quiero alertar a los dirigentes de los clubes de la Costa: Ya no sirven los entrenadores ‘alineadores’ que creen que todo se subordina al sistema, que aceptan que todo pasa por la alineación o los cambios que hacen en los partidos.
No. Cualquier DT que crea que no importa lo que hagan sus futbolistas con su vida, que no planifiquen sus entrenamientos aplicando cargas adecuadas en volumen e intensidad, que no trabajen sobre el concepto de juego (otros le llaman el funcionamiento), que no entiendan que hoy más que nunca hay que evaluar periódicamente para conocer el verdadero nivel de preparación de cada uno de sus futbolistas, no podrá determinar la forma deportiva de estos y mantenerla en el máximo nivel el tiempo que dure la competencia.
Quien prefiera aceptar las condiciones que ciertos futbolistas imponen con la primitiva frase de “No se preocupe profe, el domingo mato”, está perdido antes de empezar a jugar.
Hoy lo que influye enormemente es el conocimiento de los técnicos y preparadores físicos en métodos de entrenamiento y el profesionalismo de los futbolistas. Si estos protagonistas no son conscientes de sus responsabilidades, el fútbol de la Costa, con sus equipos Barcelona y Emelec, será animador llenando los estadios de los verdaderos competidores de hoy (los clubes de la Sierra).
Si no hay cambios inmediatos en la mentalidad de los actores del fútbol seguiremos viendo con cómplice silencio cómo los otros ganan torneos (locales e internacionales) y nuestros dirigentes, jugadores y algunos periodistas seguirán alucinando con que el problema es el árbitro, el clima, la altura, o el manejo político de los clubes de la Sierra. Harán cualquier cosa, menos enfrentar con responsabilidad los verdaderos motivos de la debacle deportiva.