En un acto de reconciliación nacional, un grupo de desmovilizados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pidió perdón públicamente en la prisión bogotana de La Picota a una representación de policías y militares víctimas de las minas antipersona.
El acto fue promovido por los 700 presos integrantes del movimiento Manos por la Paz, formado por ex guerrilleros que apoyan la reconciliación nacional, y Tejido Humano, organización de servicio a discapacitados, viudas y huérfanos de la Fuerza Pública, jóvenes desvinculados de la violencia y civiles víctimas de minas antipersona.
Con este gesto, los ex guerrilleros cumplen una de las exigencias para integrarse en el marco de la Ley de Justicia y Paz, una norma que otorga beneficios penitenciarios y económicos a los miembros de grupos ilegales que depongan las armas y colaboren con el Estado.
El encuentro se produjo en el pabellón de máxima seguridad del presidio de La Picota y los ex combatientes, tras entonar una canción compuesta por ellos mismos, pidieron perdón individualmente a las víctimas y familiares de damnificados que se encontraban allí.
Raúl Agudelo, alias "Olivo Saldaña" y vocero de los desmovilizados, quiso hacer un llamado al Secretariado (máximo órgano) de las FARC para expresarle que "el anhelo nacional del pueblo colombiano es la libertad de los cautivos" y pidió la "libertad incondicional de todos los secuestrados".
Agudelo, quien estuvo 20 años del lado de los rebeldes y ocupó altos cargos dentro de la organización, aseguró que no volverá a tomar un fusil y que la decisión de secuestrar fue uno de los "errores gravísimos que cometió el Secretariado", cuyo único resultado fue unir al pueblo colombiano en su contra.
El ex guerrillero cree que las FARC están "resquebrejadas", pero que ahora se sienten como "un león herido" y siguen representando un peligro real, pese a que su actual comandante, "Alfonso Cano", podría llevar a un cambio radical y positivo a la organización subversiva.
Las víctimas y los familiares de las víctimas que se dieron cita cara a cara con los ex combatientes afirmaron perdonarles por ser personas que en su día estuvieron "equivocadas".
Uno de ellos, el ex cabo segundo Freddy Parra, con una pierna amputada por una mina, destacó que este perdón "es importante para poder llegar a la paz que necesita Colombia".
Muchos de los afectados no pudieron reprimir las lágrimas cuando los presos de las FARC les abrazaron y les entregaron una banda en la que se leía "Por la reconciliación", así como una placa conmemorativa del acto.