Sommelier de la casa Trivento ofreció una exposición sobre maridaje aplicado a los platos que se consumen en la gastronomía del país y el exterior.
El creciente consumo de vinos en el Ecuador animó a la casa Trivento, de Mendoza, Argentina, a enviar esta semana a su sommelier, Victoria Beleniski, para que realizara presentaciones en Quito y Guayaquil a las personas vinculadas con la gastronomía sobre la armonía perfecta entre los vinos y las comidas (maridaje).
Así también conocer acerca de las bodegas y los vinos argentinos.
La sommelier (experta en vinos) es jefa de catación enológica en Trivento, entre otras funciones vinculadas con la producción de vinos.
Esta conocedora indica que a la hora de maridar los platos de un menú la clave es el equilibrio, es decir que el uno no sea más que el otro.
“Debe haber una complejidad entre los sabores (vino y comida) para encontrar un tercero más amable y perfecto”, aconseja Beleniski.
Acerca de aquella vieja regla impuesta por los europeos de que el vino blanco es para los pescados, mariscos y carnes blancas; y que el tinto para las rojas, apunta que no es tanto así, ya que lo importante es que un sabor colabore con el otro, depende del gusto propio.
Manifiesta que es importante entender cuáles son los descriptores aromáticos del vino, son aromas que cada persona siente.
“Si una persona cree que Cabernet va bien con un pimiento, o a un Malbec le sienta mejor las frutas, o a un Syrah los platos muy especiados, hay que preparar ese tipo de menú”, dice la sommelier.
Un punto que hay que tomar muy en cuenta, agrega, es de dónde provienen las uvas que dieron lugar a tal o cuál vino, así también las comidas. Por ejemplo, con un vino de Tempranillo (uva dura y de intenso color negro) o un Noar que son variedades muy típicas del Mediterráneo, automáticamente hay la opción de que acompañen a una ensalada con pollo, tomates, hongos; o tal vez unas pizzas, es decir que se puede recurrir a platos originarios de esa zona del mundo.
En tanto, que si se va a servir carnes o una buena pasta italiana, la alternativa ideal sería un Malbec argentino, mientras que con una carne o una pasta italiana combinará perfecto un Bonarda (vinos perfumados y secos) o un Sangiovese (liviano frutado con matices florales).
La sommelier anota que un vino dulce se puede combinar con quesos azules como el roquefort (francés de leche de oveja coagulada), de hongos; también con un Camembert.
Respecto a si hay alguna comida que no va con el vino, Beleniski dice que aquellas con mucho limón como los cebiches, porque la acidez de esa fruta podría agredir el sabor del vino. Recomienda cerveza.
Como aperitivo señala que lo indicado son los espumantes, un blanco o un vino rosado, pero bien frescos. Se los puede colocar en la parte baja del refrigerador unas seis horas antes de servirlos.
La sommelier aconseja nunca colocar hielo al vino, solo basta con refrescarlo.
Efectos
Las acelgas y los espárragos tienden a desmejorar el sabor del vino.
Los huevos y chocolates se deben acompañar con vinos que han sido conservados en roble, por ejemplo un Malbet.