- JUL. 16, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
Recuerdos de José Gorotiza Véliz, profesor y periodista.
En el antiguo y populoso barrio Cuba, ubicado al sur de la ciudad, allá por las décadas de los años 30, 40 y 50 del siglo pasado, se realizaban las hoy llamadas peleas callejeras, pero con características especiales de los hombres de esa época, que se enfrentaban a puñete limpio para limar sus discrepancias.
Cuando dos hombres tenían controversias se citaban públicamente para darse puñete en el barrio y de esta manera resolver sus divergencias. Y así era que se preparaba el terreno adecuado para el encuentro de los rivales.
El escenario era un improvisado cuadrilátero que se armaba afuera del aserrío Santa Nora, cuyo jefe era don Gilberto Gorotiza Montero y que estaba en las calles Robles y Estrada Coello, a una cuadra de la ría.
El ring se lo preparaba con aserrín proveniente de ese mismo establecimiento, para que los contrincantes no se estropearan mucho al caer al suelo. La pelea se pactaba generalmente para los sábados en horas de la tarde.
Los vecinos del barrio y los familiares de los contrincantes se pasaban la voz y en masa acudían prestos a presenciar la riña. Los dos rivales se daban las manos y se iniciaba la bronca a puñete hasta que uno vencía al rival, sin que se usaran métodos fraudulentos para conseguir el triunfo.
Los asistentes daban vivas a su preferido, pero sin que nadie interviniera, aparte de los litigantes. Destacamos que en esos tiempos nadie osaba usar o sacar algún arma. Concluida la jornada pugilística, los peleadores se daban la mano y se iban a refrescar con un ‘cuche’ (baño) en el río.
Los moradores de los barrios Cuba, Camal y el Astillero observaban cada semana estas singulares peleas, anunciadas con varios días de anticipación. Entre los nombres que se recuerdan de los actores de las peleas a puñete limpio, están Ángel Sacarelo, Juan Gañote Gordillo, Víctor Vitongo Salazar, Benito Martínez, Víctor Abadí y Darío Gorotiza Montero.