Benedicto XVI arribó a Sídney el domingo pasado, en donde descansará por tres días.
El papa Benedicto XVI comenzó ayer tres días de descanso tras llegar a Sídney el domingo para las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), en una propiedad donde puede dedicarse a su pasatiempo favorito, el piano, acompañado por una gatita que le regalaron sus fieles.
Su estancia en el campo, en una propiedad perteneciente al Opus Dei, el Kenthurst Study Centre, tiene por objetivo permitir al Papa, de 81 años, recuperarse del largo viaje en avión y adaptarse al cambio de horario antes de su primer encuentro con los jóvenes católicos del mundo entero que tendrá lugar el jueves en el puerto de Sídney.
Durante su retiro en Kenthurst, Benedicto XVI puede dedicarse a su pasatiempo favorito, el piano, según ha indicado a la AFP una fuente cercana a la organización. Conociendo su amor por los felinos, sus fieles le han regalado una gatita de 11 meses llamada Bella, que le hará compañía durante estos días, agregó esta fuente.
“Es conocido el amor del Papa por los felinos y el piano, así que queríamos que se sintiera como en su casa”, explicó esta fuente.
Unos 125.000 delegados de las JMJ llegados de todos los continentes han comenzado a invadir Sídney, esperando la misa que abrirá el encuentro en Barangaroo, una inmensa explanada cerca del centro, el martes por la tarde.
El Sumo Pontífice no se reunirá con ellos hasta la tarde del jueves, cuando será recibido con una gran fiesta de bienvenida tras saludar oficialmente a las autoridades australianas el jueves por la mañana.
Mientras los fieles esperaban con impaciencia, los periódicos australianos comentaron el breve encuentro del Papa con la prensa a bordo del avión que partió el sábado de Roma.
Durante el vuelo, el jefe de la Iglesia católica manifestó el deseo de que se registre un aumento de la fe en Australia y se despierte una mayor conciencia para preservar el medio ambiente y el cuidado de la vida en el planeta.