Ganador de un premio Grammy por su tema Te mando flores, el cantante colombiano visitó Ecuador para promocionar su reciente trabajo discográfico.
Agradecido con la vida y feliz de haberse atrevido a soñar desde niño, el cantautor Juan Fernando Fonseca, de 29 años, vino de visita al país la semana pasada para promocionar su más reciente trabajo discográfico Gratitud, el cuarto del artista.
Sencillo y con cierta timidez, Fonseca, como se lo conoce en los escenarios, tiene doce años de carrera y varios premios internacionales. Entre otros, un Grammy y un MTV Latino, en el 2006; y un Billboard, en el 2007. No obstante, pese a los reconocimientos, el intérprete de Te mando flores considera que aún le faltan sueños por alcanzar.
“Descubrí mi vocación de artista a los doce años, cuando escribí mi primera canción. A esa edad no tenía experiencia para hablar del amor o del despecho, por eso escribí sobre la televisión. Me inspiré en ella porque estaba viendo la tele, dice entre risas. Cogí mi guitarra y me dije: ¡Quiero escribir! No sé, fue algo superingenuo, pero hoy al recordarlo me trae lindos recuerdos”, indica.
Comenta que desde muy pequeño soñó con dar conciertos, giras y entrevistas. “Gracias a Dios me topé con personas que me ayudaron a cumplir mis metas. Por eso recomiendo a todos los artistas que recién empiezan que jamás se cansen de soñar y si obtienen un reconocimiento esperen algo más porque siempre hay algo más que alcanzar”.
Al ser consultado sobre su familia, Fonseca no oculta su emoción, pues la considera un pilar fundamental de su música y el apoyo necesario para haber avanzado en su carrera. “Mis padres, Marcela y Fernando, confiaron siempre en mí, son los mejores. Y de ellos aprendí que cuando tenga hijos contarán conmigo para todo”.
Fonseca es el mayor de cinco hermanos. Le siguen Alejandro, que tiene 26 años, estudió cocina y es promotor de eventos; Juliana, de 24, que es comunicadora social; y Martín y Ximena, gemelos de 14 años.
A pesar de la agenda que maneja, el artista colombiano expresa que trata de brindar la mayor parte de su tiempo a la familia, pues la considera una de sus prioridades. “Siempre que estoy en Bogotá los visito. Mi familia es mi base, mi piso, la verdad es todo para mí”.
Aunque las letras de sus canciones expresan romanticismo, no se considera un hombre que pueda expresar fácilmente sus sentimientos. Por ello, asegura, recurre a la composición y a la música. Actualmente mantiene una relación amorosa (de la que prefiere no ahondar) y asegura sentirse tranquilo, en paz y enamorado de esa persona cuyo nombre se reserva.
“Hay cosas que no se pueden contar, solo puedo decir que estoy muy enamorado y enredado”, agrega en alusión al nombre de su más reciente sencillo promocional. Es Enrédame y, según su cantautor, la concibió como “una súplica de amor”. Esta ya suena en las radios locales.
Un hombre común, que vive las experiencias que le ocurren a todo el mundo, así se considera el artista colombiano que como anécdota trae a la memoria los comentarios que recibe de muchas personas, quienes aseguran haberse enamorado e incluso casado tras escuchar sus temas.
Durante sus conciertos, Fonseca cuenta con el acompañamiento del músico Hermides El Tati Manzano, de quien, dice, aprendió sobre la música folclórica y el vallenato colombiano.
Gratitud, la canción que le da nombre al disco es, señala su cantautor, una conversación entre dos amigos (él y Manzano) que dan “gracias a la vida, a la familia y a la tierra que los vió nacer y aman Colombia”.
Tras Ecuador, que Fonseca considera uno de sus destinos predilectos por “el espaldarazo” que recibió al inicio de su carrera, irá a Miami (EE.UU.), Perú, Chile, Argentina y varios países de Centroamérica, donde seguirá con la promoción de su CD.