La ceremonia se realizará esta mañana en la Alianza Francesa, a las 14:30.
María Elisa Garzón tiene durante esta semana un doble motivo para celebrar. El martes próximo se incorporará como masajista y dos días después cumplirá 25 años de edad.
Este logro académico alcanzado significa para María probar a la sociedad que el ser ciego no es un impedimento que limite sus ganas de superación.
“Me siento como una luchadora porque hice dos cosas a la vez”, indicó la joven al referirse a que debió dividir su tiempo entre el curso de masajista y el preuniversitario en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Guayaquil, que también lo aprobó.
Ahora ella y otros 13 adultos y jóvenes no videntes preparan su monografía para sustentarla el mismo día de la graduación, pero en horas de la mañana.
El grupo participó sin costo en un curso como masajistas terapéuticos dentro del proyecto Ágora, en convenio con la Universidad Politécnica Javeriana del Ecuador y la Federación Nacional de Ciegos.
La instrucción fue teórica y práctica. Esta última fue desarrollada durante cuatro meses en los tres centros de la Sociedad Ecuatoriana Pro Rehabilitación de Lisiados (Serli) y en el hospital del Seguro Social.
“He aprendido mucho. Ahora sé cómo tratar al paciente, qué masaje necesita, si debe acostarse boca abajo o sentarse”, manifestó Garzón.
Efrén Murrieta, de 37 años, decidió que no quería quedarse en su casa “vegetando”, como él dice, así que decidió participar en la selección y ser parte del proyecto.
Efrén, quien es presidente de la Fundación Ecuatoriana para Ciegos (Funeci), indicó que su expectativa, al igual que la de los demás compañeros, es la integración laboral.
Él es diabético juvenil y hace siete años perdió la visión. “Me aferré mucho a Dios, no lo he superado sino asimilado”, comentó Murrieta, que es tecnólogo en comercio exterior.
Efrén y María se unieron para rendir la monografía. El tema escogido fue ‘Técnicas del masaje terapéutico’.
Su compañero Freddy Loor, de 24 años, optó por la tesis del masaje deportivo. “También doy masajes a domicilio”, recalcó, al indicar que lo pueden localizar en Serli.
Freddy, quien pertenece a la Asociación de Ciegos y Amigos de los Ciegos del Guayas (Acacig) anhela, con el apoyo del Gobierno, contar con un centro de spa o trabajar en Serli.
Por el momento realiza prácticas en Serli de Bolivia y José de Antepara.
“Queremos que se abran fuentes de trabajo y no nos tengan pena porque igual somos seres humanos. Lo que no tenemos es el sentido de la vista”, enfatizó.
Este joven manifestó que impartirá sin costo clases de computación, que aprendió a través de un software lector de pantalla llamado Jaws, a los integrantes de su asociación.
El pasado viernes, los 14 estudiantes se reunieron en Serli para intercambiar ideas sobre la sustentación y los preparativos para la ceremonia de incorporación.
Costo
El proyecto tiene un costo de 15 mil dólares que incluye capacitación, transporte y uniforme.
Apoyo
Los estudiantes contaron con el apoyo brindado en Serli por la coordinadora Patricia Franco.
Capacitación
Dentro del proyecto, la Universidad Javeriana participa con la capacitación a los asistentes.
Certificado
Los graduados recibirán un certificado como masajistas, que acredita que están capacitados para trabajar.