Los urdesinos se sienten privilegiados al vivir en una zona residencial y comercial.
Potreros, manglares, zanjas y caminos inaccesibles formaban hace 53 años el terreno donde hoy se levanta la ciudadela Urdesa, un proyecto habitacional que provocó expectativa en los arquitectos de esa época y dio paso al crecimiento urbanístico en el norte de la ciudad.
Los recuerdos son evocados por Julio Vinueza, de 87 años, un ingeniero civil que junto con sus socios Ernesto Estrada, primer piloto comercial del país, y el constructor Jacobo Ratinoff crearon la compañía Urbanizadora del Salado S.A. (Urdesa), que adquirió la propiedad.
Vinueza relata que un sobrevuelo realizado por Estrada, quien además era su cuñado, permitió visualizar este terreno, ubicado en las riberas del Estero Salado, que pertenecía a la Junta de Beneficencia de Guayaquil (JBG).
“Habíamos visto la necesidad de la gente de obtener una vivienda en la ciudad, porque muchas de las casas antiguas en el centro se dividían en 2 o 3 partes para tres familias”, refiere este ingeniero que construyó en 1957 una de las primeras casas en Circunvalación y Víctor Emilio Estrada, donde vivió por tres años para luego venderla al médico Roberto Gilbert. Años más tarde (1966) allí se filmarían escenas de la película mexicana Romance en Ecuador.
Vinueza recuerda que a un costo de 15 millones de sucres la urbanizadora compró el terreno de 3 millones de metros cuadrados, tras ganar la oferta en un remate público realizado por la JBG. El arquitecto Alamiro González, chileno, fue el encargado de diseñar el plano de desarrollo de la naciente urbanización para cinco mil familias y que pasó a llamarse Urdesa.
Viviendas con una sola planta era el diseño inicial. Luego, con el paso del tiempo –agrega Vinueza– cambiaron a gusto del propietario. En los años 1960 y 1961 la ciudadela contaba ya con varias edificaciones.
Arquitectos reconocidos como Héctor Martínez, Juan Péndola, Rafael Rivas y otros se interesaron en participar de este proyecto que ofrecía rellenos, bordillos, calles pavimentadas, canalización de agua potable, aguas lluvias y aguas servidas e instalación eléctrica.
Urdesa fue dividida en tres sectores conforme la capacidad económica del cliente. Nivel alto, medio y medio alto.
El historiador arquitectónico Florencio Compte, segundo vicedirector del Archivo Histórico del Guayas, califica el diseño como excelente.
“Era la primera vez que se hacía en el norte una especie de ciudad satélite, era residencial y contaba con todos los servicios”, agrega Compte, que vivió hasta hace 2 años en la zona.
El radiodifusor José María Guerrero Valenzuela recuerda que compró su casa con un préstamo hipotecario. “Pagaba 132 sucres mensuales a 30 años plazo por 418 m²”, dice al mencionar que llegó a vivir hace 53 años con su familia al sector de Víctor Emilio Estrada y Ficus.
Los partidos de fútbol y béisbol que jugaban sus hijos en el portal de su casa, así como las tertulias entre vecinos, son un recuerdo. Hoy la avenida Víctor Emilio Estrada y calles como Las Monjas, Las Lomas, Guayacanes y Dátiles se han convertido en corredores comerciales. Bancos, restaurantes, chifas, centros comerciales, locales de diversión nocturna, supermercados y otros negocios atraen a nacionales y extranjeros.
El continuo tráfico en la calle Circunvalación terminó con la tranquilidad en la zona y algunos de los primeros habitantes se alejaron a las nuevas urbanizaciones en la vía a Samborondón. Pero eso no pasó con Hilda Capovilla y su esposo, Martín Ycaza Vergara, habitantes por más de 40 años.
“Me encanta a pesar de la bulla”, comenta Hilda. A ella, al igual que a la mayoría de los urdesinos, le preocupa la falta de la seguridad. Las jardineras y el césped de las fachadas del sector cambiaron por el enrejado.
Martha Béjar de Mújica, presidenta de la fundación Accur (Asociación Cívica y Cultural de Urdesa), gestiona un proyecto de Policía de manzana en la zona. “Hemos obtenido más patrullaje y carpas satélites”.
Béjar, habitante hace 47 años, dice que la regeneración urbana, que se inició desde el 2006, ha contribuido al mejoramiento del sector al igual que el plan para la recuperación del Estero Salado que está en ejecución.
Vinueza expresa con modestia que Urdesa “es la mejor zona para vivir en el país”.
Por eso no se ha alejado. Desde el 68 habita en Urdesa norte, que también fue creada por la urbanizadora al igual que Lomas de Urdesa. Lo mismo piensan otros urdesinos como Guerrero, para quien “Urdesa es y seguirá siendo una ciudad satélite con gente buena y respetable”.
Julio Vinueza
Ingeniero
“Me da gusto ver cómo ha desarrollado y me siento bien porque fui uno de los propulsores del proyecto que surgió hace más de 50 años”.