Lunes 14 de julio del 2008 El País

Solo los adultos mayores se dedican a tejer sombreros

MONTECRISTI

La mayoría de los tejedores del tradicional sombrero fino de paja toquilla ya tienen las manos arrugadas. Sus edades oscilan entre los 60 y 80 años.

Incluso hace dos años murió Fausto Mero Mero, quien dedicó 70 de los 102 años que tuvo a esta actividad.

Ellos aprendieron este oficio de sus padres, pero ahora el proceso de aprendizaje se quedó trunco, debido a que los jóvenes ya no se interesan por aprender a tejer, según Nicolás Delgado, presidente de la Junta Cívica de Montecristi.

“Eso es una preocupación para muchos de los que comercializan los sombreros en el país y a nivel internacional. Los jóvenes o hijos de los tejedores estudiaron otras cosas o emigraron. No quieren dedicarse a tejer porque el negocio ya no es rentable”, refiere Delgado.

Efigenia Quijije es una de las artesanas de la localidad que abandonaron el arte de hilar fibras de paja toquilla para formar sombreros por uno más rentable, como la elaboración de carteras. Y es que califica al proceso del sombrero como “tedioso”, pues hay que internarse en el bosque para extraer la materia prima “y eso para los jóvenes no es atractivo”, dice.
El País

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