La hipoterapia no es una clase de equitación, sino una terapia de relajación o estimulación con ejercicios, dice Camacho.
Al caballo se lo hace caminar en circuito y el terapista, que también va caminando, le va realizando los ejercicios pasivos al niño para ayudarlo a adquirir movilidad poco a poco.
Se acostumbra, por ejemplo, a cogerle los brazos simultáneamente al paciente mientras su cuerpo está en posición boca abajo, entre otras.
Montar a caballo es una terapia, pero es también una diversión, según Ordóñez.
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