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Edición del DOMINGO 13 de Julio del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Libros 
‘La casa de Dostoievsky’, un homenaje a la poesía y a los sueños
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El escritor chileno Jorge Edwards.
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Clara Medina | claramedina5@gmail.com

El Poeta, un hombre que escribe y que ama con la misma intensidad con que vive, es el protagonista de la novela La casa de Dostoievsky, libro de 329 páginas, por el  cual el escritor chileno Jorge Edwards mereció, el pasado  abril, el Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica.

En su primera edición, este nuevo concurso  (se creó  en el 2007) galardonó a un autor joven: el argentino Pablo De Santis, por la  novela   detectivesca  El enigma de París. En su segunda edición, el  certamen  optó por premiar a un narrador consagrado.

Ex diplomático, Premio Cervantes de Literatura, catedrático invitado de universidades de Estados Unidos y Europa,  Edwards, que suma  una larga trayectoria, se presentó al premio  con el manuscrito La ciudad del pingüino, bajo el seudónimo de Juan el Indiano. Y logró con este  texto fascinar de manera  casi  unánime al jurado, integrado, entre otras personalidades, por las escritoras latinoamericanas Gioconda Belli y Marcela Serrano.  Como recompensa, el autor recibió $ 200 mil. Recientemente, la novela, editada con el título  La casa de Dostoievsky, comenzó a circular en España y Latinoamérica.

Esta pieza es un homenaje a la poesía, a la libertad, a la amistad y a los sueños. Parece un lugar común decirlo de esa forma, pero no podría calificarse de otra manera. Es un libro en el que se hace referencia a Rimbaud, a Baudelaire, a Neruda, a Huidobro y a tantos otros nombres clave de la literatura universal. Se habla de poesía, de filosofía, de política, del Santiago de mediados del siglo XX, del Chile de Pinochet, y sin embargo es un texto que no peca ni de difícil ni de demasiado erudito, ni de demasiado local.

Es un volumen de lectura amena, con una rica narrativa y  capaz de interesar a los más diversos públicos. Parecería que esa es la  fórmula que privilegian los premios en la actualidad.   Porque  un libro galardonado  debe llegar a una gran cantidad de lectores y tiene que seducir. Edwards logra un perfecto equilibrio entre su narrativa y lo que podría gustarle al marketing librero. Este es un demérito o un mérito, según el punto de vista con que se quiera abordar ese hecho.

El  libro, según ha confesado el autor, tiene ciertos tintes autobiográficos. Ha incorporado en él lugares, situaciones que él conoció y las adereza con su ficción. Ha dicho, por ejemplo, que La casa de Dostoievsky  existió realmente. Era una vieja edificación en la que vivían, en Santiago de Chile, los aspirantes a poetas, a artistas. Y a su personaje, El Poeta, él lo instala en ese ambiente.

La novela arranca  en la juventud de El Poeta, cuando recién abandona la casa paterna y decide vivir de la poesía. Narra los escenarios, los amigos (el Chico Adriazola, Eduardito Villaseca), las borracheras, la creación. Da cuenta de su iniciación en las letras y de la formación de su pensamiento. Luego  aparecen otros elementos, como el amor (El Poeta vive un intenso, tortuoso pero duradero romance con una mujer casada), que en esta novela tiene un fuerte componente, la política y los cambios que va experimentando la sociedad. Reconstruye toda una época.

La trama  se desarrolla en Santiago, en el inicio. Luego en París, en La Habana y, al final, nuevamente en Santiago. Retrata a El Poeta en su itinerario vital. Es una novela que da cuenta, a través de una vida, de la vida de toda una generación.  Es una pieza evocadora. Nostálgica. Emotiva. El Poeta, ni tan grande ni tan glorioso, se va engrandeciendo, sin embargo, ante los ojos del lector. Y una  no hace sino también, como uno más de los personajes, llorar su ausencia. Despedirlo. Y cerrar el libro en silencio. Y pensar que, a sus 77 años, camino a  octogenario, Jorge Edwards ha logrado quizá, con este volumen, conquistar a un público más amplio, e interesarlo, a la vez, en todo el conjunto de su sólida y vasta producción.


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