Solo en los canales trabajan casi mil empleados, pero un poco más de la mitad aporta al IESS. Muchos tienen contratos verbales o temporales, aunque son de planta.
Hasta por aquello de que la ficción suele imitar a la realidad es mejor andar prevenidos. Basta preguntarle a Éricka Vélez. Su caso, si ocurre lo que tanto le preocupa por estos días, bien podría ser un capítulo de Amores en conflicto, una serie que narra la historia de dos desempleados que, ante la falta de un ingreso fijo, deciden abrir su consultorio jurídico y psicológico para ayudar a parejas y ganar dinero.
Vélez es la protagonista de esta nueva producción y aunque hace apenas quince días celebraba su estreno en TC Televisión, la diva del canal hoy teme correr con la misma suerte de su personaje y que su ficción imite a la que podría ser su realidad.
Este temor no es tan infundado si se toma en cuenta que, aunque la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) aseguró que mantendrá todos los contratos del personal, el suyo no es de papel. Es de palabra. “Yo en seis años nunca he firmado nada”, admite Vélez al comentar que, como parte de este acuerdo (en el que facturaba con un RUC), TC también asumía otros gastos, por ejemplo, pasajes a Colombia, donde trabaja en proyectos, y para ello hablaba directamente con quien llama su Gorda. Se refiere a Estefanía Isaías, hija de Roberto Isaías Dassum y sobrina de William, ex dueños de Filanbanco. Su cargo es el de vicepresidenta de producción y programación de TC. El trato que algunos empleados mantienen con ella es de amistad y precisamente esa confianza ha ocasionado que, para algunos, la palabra desplace al documento.
Es el caso de Ana Buljubasich, presentadora y productora de ‘Cosas de casa’.
Aunque tiene 24 años en TC asegura que nunca consideró necesario firmar nada.
“Mi sueldo siempre me ha llegado puntual. Como somos gente conocida y transparente, se confiaba sin firmar”, señala.
Con Estefanía Isaías al mando, responsable de la nueva imagen que ha tenido TC en los últimos quince años, la dinámica empleadores-empleados se asemeja más a la de una casa –donde los padres proveen de todo a sus hijos– que a la de una empresa.
En esta “casa” las relaciones laborales se han sustentado en una camaradería que, en muchos casos, ha reemplazado a la formalidad de un contrato. Por ejemplo, todos los empleados –con contrato fijo o de servicios prestados– reciben siempre todas las bonificaciones que, en teoría, solo cobran los enrolados, como utilidades y décimos.
Además, los aumentos de sueldo los pedían directamente a Estefanía Isaías y ella mandaba por correo la orden, coinciden Vélez y Buljubasich. Comentan que de similar forma se manejaban los préstamos que solicitaban los empleados. “Ella ayudaba a la gente”, dice Vélez.
Según la AGD, el Grupo Isaías tenía un conglomerado conformado por ocho medios de comunicación: tres canales (TC Televisión, Gamavisión y Cablevisión con Cablenoticias y Cabledeportes), dos emisoras (TC Radio y Súper K 800) y tres revistas bajo el paraguas de Uminasa (La Onda, Samborondón y El agro).
Todas las empresas funcionan en el mismo complejo (avenida de las Américas y Abel Romeo Castillo) e incluso comparten algunos servicios y personal. El recepcionista externo, por ejemplo, es el mismo para todos y algunos animadores trabajan en dos medios al mismo tiempo.
Además, los canales utilizan el mismo satélite (propiedad de Gamavisión) e intercambian videos e información para sus espacios de noticias a través del sistema de distribución digital.
Comparten el mismo restaurante (conocido por los empleados como “cinco medios”, por los tres canales y dos radios), la zona de parqueos y hasta fiestas, como Navidad y Fin de Año.
Sin embargo, los mismos empleados comentan que muchos ni siquiera están enrolados, aunque cumplen las 40 horas de trabajo a la semana o más. Por lo general se celebran contratos por servicios prestados o por horas a quienes no son de planta, por ejemplo actores o animadores que van por unas horas.
Las hermanas Gabriela y Gina Reinoso, por ejemplo, trabajan en las áreas de Relaciones Públicas y de Producción de TC Televisión. Y aunque no han firmado contrato no se quejan porque les pagan todos los beneficios. Incluso destacan que Estefanía Isaías les hizo un préstamo cuando tuvieron una emergencia. Ella es quien selecciona a los talentos, negocia sueldos y participa directamente en la creación y ejecución de proyectos.
TC tiene actualmente 17 producciones nacionales, cada una con características distintas. El caso de Mariaca Valdez es particular. Ella trabaja en coproducción y, según el acuerdo al que llegó con el canal, recibe un porcentaje por cada anunciante del programa ‘Mariaca en su salsa’.
Para la AGD y la Subsecretaría de Trabajo todavía no está claro cuántos empleados forman parte del conglomerado de medios ni en qué condiciones se encuentran. Calculan que son más de 1.000, pues es el estimado de los propios directivos. Solo en los canales aseguran que hay 902: en TC, 500; en Gamavisión, 255; y en Cablevisión, 147. Sin embargo, en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) solo constan los registros de afiliación de un poco más de la mitad: 286, 136 y 102.
“Todo tiene que estar legal porque de esto nos curamos en sano desde que entró Rafael Correa. Se comenzaron a tomar las medidas del caso para que no vengan después a molestar, (pero) en ciertas cosas sí había antes esta informalidad”, comenta Jorge Rendón, de ‘El Noticiero’.
En TC, por ejemplo, no existía un departamento de Recursos Humanos hasta hace apenas cinco años, según Buljubasich. El gerente financiero del canal, Francisco Vera, admite que, sobre todo las figuras de pantalla, se encuentran en esta situación. Algunos de los que no están afiliados al IESS fueron inscritos en Seguros Rocafuerte, otra empresa incautada de los Isaías.
Frente a este panorama los antiguos directivos analizan tomar otras medidas, según algunos empleados. En Gamavisión, por ejemplo, comentan que han estudiado hacer firmar contratos en los próximos días (pero con fechas anteriores) para supuestamente “beneficiarlos”, ya que en esos documentos constarían como legalmente enrolados en la empresa desde antes de la administración estatal. A diferencia de TC, no todos reciben aquí utilidades y décimos.
Sin embargo, la incertidumbre persiste entre el personal por los nexos entre los medios, aunque sus propietarios niegan una relación de propiedad. TC Televisión está a nombre de Estéfano Isaías Dassum, hermano de William y Roberto. En Gamavisión, Álvaro Dassum Alcívar, primo de los ex banqueros, consta como dueño. Cablevisión estuvo representado por Eduardo Peña, pariente de los ex dueños del Filanbanco (una hermana de su esposa está casada con uno de ellos), aunque como propietario aparece Gustavo Massuh Isaías, otro de los primos.
Peña niega una influencia de los ex banqueros en los medios, aunque reconoce que Estefanía Isaías “sugiere” y “asesora”.