Domingo 13 de julio del 2008 Economía

Informalidad y camaradería eran ley en medios de Isaías

POR MARÍA ALEJANDRA TORRES

Solo en los canales trabajan casi mil empleados, pero un poco más de la mitad aporta al IESS. Muchos tienen contratos verbales o temporales, aunque son de planta.

Hasta por aquello de que la ficción suele imitar a la realidad es mejor andar prevenidos. Basta preguntarle a Éricka Vélez. Su caso, si ocurre lo que  tanto le preocupa   por estos días, bien podría ser un capítulo   de   Amores en conflicto,  una  serie que narra  la historia de dos     desempleados que, ante la falta de un ingreso  fijo,  deciden abrir  su   consultorio jurídico y psicológico para ayudar a  parejas y ganar dinero. 

Vélez es la protagonista de esta nueva producción y aunque hace apenas quince días celebraba  su estreno en TC Televisión,    la diva del canal hoy teme correr con la misma suerte de su personaje y que su  ficción imite a la que podría ser su   realidad.

Este  temor no es tan infundado si se toma en cuenta que, aunque la  Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) aseguró que mantendrá  todos los contratos del personal, el suyo no es de papel. Es de palabra. “Yo en seis años  nunca he firmado nada”, admite Vélez al comentar que, como parte de este acuerdo  (en el que facturaba con un RUC), TC  también asumía otros   gastos, por ejemplo,    pasajes a Colombia, donde trabaja   en   proyectos, y para ello hablaba directamente con  quien llama  su  Gorda. Se refiere a Estefanía Isaías, hija de Roberto Isaías Dassum y sobrina de William, ex dueños de Filanbanco. Su cargo es el de vicepresidenta de producción y programación de TC. El trato que algunos empleados mantienen con ella es de amistad   y   precisamente esa  confianza   ha ocasionado que, para algunos,  la palabra desplace  al documento.

Es el caso de Ana Buljubasich, presentadora y productora de ‘Cosas de casa’.
Aunque tiene 24 años en TC asegura que nunca consideró necesario firmar nada.
“Mi sueldo siempre me ha llegado  puntual. Como somos gente conocida y transparente, se confiaba sin firmar”, señala. 

Con Estefanía Isaías  al mando, responsable de la nueva imagen que ha tenido    TC en los últimos quince años, la dinámica  empleadores-empleados se asemeja más a la de una  casa    –donde los padres proveen  de todo a sus hijos– que a la de una   empresa. 

En esta “casa” las relaciones laborales se han sustentado en una camaradería que, en muchos casos, ha reemplazado a la formalidad de un contrato. Por ejemplo, todos los empleados –con contrato fijo o de servicios prestados– reciben siempre todas las bonificaciones que, en teoría,  solo cobran  los enrolados, como  utilidades y  décimos.    

Además, los aumentos de sueldo los  pedían directamente a Estefanía Isaías y ella mandaba por correo  la orden, coinciden Vélez y Buljubasich. Comentan que de similar forma se manejaban los préstamos que solicitaban los empleados. “Ella ayudaba a la gente”, dice Vélez.  

Según la AGD, el Grupo Isaías tenía un  conglomerado conformado por  ocho medios de comunicación:  tres canales (TC Televisión, Gamavisión y Cablevisión con Cablenoticias y Cabledeportes), dos emisoras (TC Radio y Súper K 800) y tres revistas  bajo el paraguas de  Uminasa (La Onda, Samborondón y El agro).

Todas las empresas funcionan en el mismo complejo (avenida de las Américas y Abel Romeo Castillo) e incluso comparten algunos servicios y personal. El recepcionista externo, por ejemplo, es el mismo para todos y algunos animadores trabajan en dos medios al mismo tiempo.

Además, los canales utilizan el mismo satélite (propiedad de  Gamavisión) e   intercambian videos e  información para sus espacios de noticias a través del  sistema de distribución digital.

Comparten el mismo restaurante (conocido por los empleados como “cinco medios”, por los tres canales y dos radios), la  zona de   parqueos y hasta   fiestas, como  Navidad y Fin de Año.

Sin embargo, los mismos empleados  comentan que muchos ni siquiera están enrolados, aunque cumplen las 40 horas de trabajo a la semana o más. Por lo general se celebran contratos por servicios prestados o por horas a quienes no son de planta, por ejemplo actores o animadores que van por unas horas.

Las hermanas Gabriela y Gina Reinoso, por ejemplo,  trabajan    en las áreas de Relaciones Públicas y de Producción de TC Televisión. Y aunque no  han firmado contrato no se quejan porque  les pagan todos los beneficios. Incluso destacan que  Estefanía Isaías  les hizo un préstamo cuando tuvieron una emergencia. Ella es quien selecciona a los talentos, negocia   sueldos y participa directamente en la creación  y ejecución de  proyectos.

TC tiene actualmente 17 producciones nacionales, cada una con características distintas. El caso de  Mariaca Valdez  es particular. Ella  trabaja en  coproducción y, según el acuerdo al que llegó con el canal,  recibe un porcentaje por cada anunciante del programa ‘Mariaca en su salsa’.

Para la AGD y la Subsecretaría de Trabajo todavía  no está claro cuántos empleados forman parte del conglomerado de medios ni en qué condiciones se encuentran. Calculan que son más de 1.000, pues es el estimado de  los propios   directivos. Solo en los canales aseguran  que hay 902: en TC, 500; en Gamavisión, 255; y en Cablevisión, 147. Sin embargo, en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) solo  constan los  registros de afiliación   de  un poco más de  la mitad: 286, 136 y 102.

“Todo tiene que estar legal porque de esto nos curamos en sano desde que entró Rafael Correa. Se comenzaron a tomar las medidas del caso para que no vengan después a molestar, (pero) en ciertas cosas  sí había antes esta informalidad”, comenta Jorge Rendón, de ‘El Noticiero’.

En TC, por ejemplo, no existía un departamento de Recursos Humanos hasta hace apenas cinco años, según Buljubasich. El gerente financiero del canal, Francisco Vera, admite que, sobre todo las figuras de pantalla, se encuentran en esta situación.  Algunos de los que  no están  afiliados al IESS fueron inscritos en  Seguros Rocafuerte, otra  empresa incautada de los Isaías.

Frente a este panorama los antiguos directivos analizan  tomar otras medidas, según algunos  empleados. En Gamavisión, por ejemplo,   comentan que han estudiado hacer   firmar  contratos en los próximos días (pero con fechas anteriores) para   supuestamente  “beneficiarlos”, ya que en   esos  documentos constarían   como  legalmente   enrolados en la empresa desde antes de la   administración estatal. A diferencia de TC, no todos reciben aquí utilidades y décimos. 

Sin embargo, la incertidumbre persiste entre el personal por los nexos entre los medios, aunque sus propietarios niegan una relación de propiedad.  TC Televisión está a nombre de Estéfano Isaías Dassum, hermano de William y Roberto. En Gamavisión,  Álvaro Dassum Alcívar, primo de los ex banqueros, consta como dueño.  Cablevisión estuvo representado  por Eduardo Peña, pariente  de los ex dueños del Filanbanco (una hermana de su esposa está casada con uno de ellos), aunque como propietario aparece Gustavo Massuh Isaías, otro  de los primos.

Peña niega una influencia de los ex banqueros en los medios, aunque reconoce que Estefanía Isaías “sugiere” y “asesora”.

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