Es uno de los rostros emblemáticos de ESPN. Nada lo enorgullece más que haber sido jugador. Ante cada mención dispara un recuerdo, es un manantial de anécdotas.
Antes, si un jugador hacía una falta y venía el réferi a echarlo, se acercaba un contrario y le pedía: “No lo echés… Si no pasó nada, dejálo…”. Y el árbitro te decía:
“Bue… una más y se va, eh…”. Y te dejaba. Rattín contaba que cuando a él le decían que a la próxima se iba, si metía la próxima se iba solo, ya ni miraba al juez, sabía que debía irse, era una ley, un código de honor. Ahora los jugadores piden tarjeta, ¡hasta los técnicos piden tarjeta!
La fama del periodista casi sepultó a la del futbolista, pero Quique sigue con los botines puestos.
-No acepto que me digan ex futbolista. No hay ex médicos, ex abogados. Cuando dejan de ejercer siguen siendo médicos, abogados. Somos jugadores, ya pasó nuestro tiempo, pero seguiremos siéndolo siempre, por ideología, por pensamiento, por lo que nos dio.
La diferencia no la proclama, se le nota: el periodismo le encanta, el fútbol le apasiona. Y, aunque no lo diga, añora los tiempos idos, las actitudes nobles de antes.
-Racing venía de ser campeón de América en Chile y le tocaba jugar como visitante contra Independiente de Avellaneda, su gran rival. Entramos al campo y los jugadores de Independiente nos esperaban haciendo pasillo de honor, ¡cada uno con laureles en la mano! Y todo el estadio aplaudiendo. Después nos ganaron 4 a 0, pero nos hicieron sentir un respeto extraordinario.
-Parece increíble.
-En mi casa éramos todos de Racing, sin embargo, cuando Independiente jugaba las copas, en el ’64, ’65, hinchábamos por ellos. Formamos la selección del colegio y compramos camisetas rojas porque había salido campeón, y hacíamos ese famoso saludo rojo de los brazos en alto. Todo era así. No sé cuándo se cortó todo eso. Ahora se odian. Con River y Boca lo mismo, con todos...
Quique Wolff es uno de los rostros emblemáticos de ESPN, aparece en cámara abrazado a una pelota; una imagen genuina: la ama y nada lo enorgullece más que haber sido jugador. Ante cada mención dispara un recuerdo, es un manantial de anécdotas. Y un sujeto refrescante, positivo. Se acuerda con cariño de los muchos entrenadores que tuvo; evoca especialmente al primero.
-Fui a probarme a Racing en el ’64 y Cacho Giménez, técnico de inferiores, me dijo: “Pibe, tengo una gran división en la Octava, venga el año que viene”. Volví al año siguiente; estaba parado en la cola, pasa Cacho Giménez y me dice: “Usted es Wolff”. Sí, le dije. “Vaya a cambiarse”. ¿Cómo se acordaba…? Esos maestros de juveniles son unos genios. Jugué ese año en séptima, fuimos campeones y salí goleador.
-Bueno, ¿futbolista o periodista?
-Futbolista y periodista, hace veinticinco años que hago periodismo, no soy un descolgado, hice una profesión nueva. Los jugadores tienen la opción de tener otra profesión si se lo proponen, yo elegí esta. Y estudié. No tuve el objetivo de salir en radio o en televisión para que después un club me contratara e irme a entrenar. Nunca entrené. Fui periodista deportivo desde el primer día y voy a seguir siéndolo.
-No sos un ex futbolista que opina, como tantos.
-No, en la primera etapa de mi vida fui futbolista y lo sigo siendo, y ahora soy periodista. Creo que se complementan las dos cosas. El fútbol tiene una teoría y una práctica; yo la teoría la estoy aprendiendo, la práctica ya la aprobé, jugué en Racing, en River, en el Real Madrid, en un Mundial, ya está. Y tengo una cantidad de vivencias que sería un tonto no utilizarlas, porque sé las cosas que pasan en un partido, cuando la gente se pregunta qué se dirán los jugadores en ese momento, yo lo sé, porque lo he vivido, sé cuando un jugador miente, si le duele o no le duele...
El escenario de la entrevista con Ernesto Enrique Wolff son los estudios de ESPN en Buenos Aires. En unos instantes debe salir al aire, pero quiere seguir, solo lo para un marcador implacable: el reloj.
-El periodismo no es para hablar mal de todo. En ‘Simplemente fútbol’ hace quince años que venimos resaltando lo bonito del fútbol, lo bueno, hay mucho para mostrar.
Habló Wolff, futbolista y periodista.