- JUL. 13, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
Embargada de emoción, la ex rehén colombo-francesa Íngrid Betancourt agradeció ayer a la Virgen María en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes la liberación de todos los rehenes y rogó por los aún cautivos.
Con los ojos cerrados o la mirada fija en la imagen de la Virgen que descansa en lo alto de la gruta, dio un fuerte y largo abrazo a su madre Yolanda Pulecio, a sus hijos Lorenzo y Melanie y a su hermana Astrid.
Desde su llegada a Lourdes, el viernes, estuvo apartada de la prensa, pero ayer solo dijo palabras centradas en Colombia y se fue sin dar pie a preguntas.