En el silencio disfruto de paz y tranquilidad infinita.
Silencio por favor
“Estad quietos y conoced que yo soy Dios”. En cualquier momento de mi día tan atareado reflexiono en este verso bíblico y siento paz. Al aquietarme siento la presencia de Dios.
Respiro y descanso, sintiendo calma y quietud en mí y a mi alrededor. He terminado todo según lo mejor de mis habilidades y he utilizado mi tiempo de manera sabia y responsable. Esta comprensión me proporciona todavía más descanso y seguridad. Ahora, separado de mis ocupaciones, estoy quieto y en silencio. La calma es palpable.
En el silencio entro a un plano de paz y tranquilidad infinitas y estoy consciente de Dios. La paz prevalece y estoy más consciente de la presencia amorosa que todo lo sana. Soy fortalecido.
–Salmo 62:5
“En Dios solamente reposa mi alma, porque de él viene mi esperanza”.