Domingo 13 de julio del 2008 Religiosa y Obituarios

El evangelio de hoy

#1
El mensaje de la Palabra de Dios

La parábola pone ante los ojos de los discípulos, la grandiosa cosecha final, a pesar de los obstáculos y del fracaso aparente del Reino de Dios en su desarrollo terreno. El Reino de Dios se establece en la tierra con un éxito desproporcionado a sus comienzos humildes y adversos.
Los discípulos encarnan la postura de los que acogen el reino. Ellos comprenden y profundizan el significado de la parábola, porque son la verdadera familia de Jesús.

#2
¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Preparar nuestro corazón y participar activamente en la Liturgia de la Palabra, en los grupos bíblicos y en la lectura personal de la Biblia, para que el Señor siembre en nosotros la semilla de su palabra.
¿Seguimos pensando que no es necesaria la nueva evangelización, porque ya está sembrado el campo y todos están bautizados?

¿Cuáles son los terrenos pastorales más abandonados, los menos productivos?

¿Nuestra pastoral prematrimonial prepara a las nuevas parejas para asumir el sacramento del matrimonio como un compromiso de vida con Cristo, para que eduquen en la fe a sus hijos con el ejemplo? ¿Cuánto tiempo de catequesis les dedicamos?

La siembra prebautismal para los papás que no viven la fe, ni les interesa eso, que bautizan a sus hijos porque llegó el padrino del exterior, o porque la partida bautismal es un requisito para inscribirse en la escuela, ¿cómo es? ¿Qué efectos produce?

La catequesis para la primera comunión y la confirmación, ¿está orientada para recibir sacramentos, o para vivir como cristianos?
Y nosotros, los seglares ¿nos dejamos sembrar? ¿Aceptamos la catequesis presacramental como una oportunidad para clarificar y profundizar nuestra fe y para integrarnos en algún grupo de la parroquia?

#3
¿Cuál es mi respuesta, hoy?
* Por los frutos de vida cristiana que damos, ¿a qué clase de terreno pertenecemos?

* ¿Aceptamos con gusto las oportunidades que nos ofrece la parroquia, catequesis, cursos bíblicos, talleres de oración, para dejarnos sembrar por la palabra?

* Los “sembradores oficiales”, sembramos con el entusiasmo, la generosidad y la abundancia del sembrador de la parábola?

EVANGELIO
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo. Mt. 13, 1-23
Asamblea: Gloria a ti, Señor.

Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que Él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:

“Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga”.

Después se le acercaron sus discípulos y le preguntaron: “¿Por qué les hablas en parábolas?”. Él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos, pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun ese poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden”.

En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.

Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.

Escuchen, pues, ustedes lo que significa la parábola del sembrador. A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.

Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.

En cambio, lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta”.

Palabra del Señor.
Asamblea: Gloria a ti, Señor Jesús.
Religiosa y Obituarios

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