Casi 25 años después de que una fuga de gas tóxico causó la muerte de miles de personas y convirtió a la ciudad en símbolo del desastre industrial, toneladas de desechos aún yacen dentro de una bodega en los viejos terrenos de la fábrica de pesticidas Union Carbide.
Aún se tiene que disponer de los restos tóxicos, y una agencia ambiental estatal encontró residuos de pesticida, que exceden los niveles permisibles, en los pozos de agua del vecindario.
Fue en Bhopal donde, el 3 de diciembre de 1984, un tanque de la fábrica liberó 36 toneladas métricas de gas isocianato de metilo, lo que causó la muerte de quienes lo inhalaron mientras dormían. Unas 3.000 personas murieron de inmediato.
Miles más pueden haber fallecido a causa de efectos secundarios, aunque aún no se determina la cifra exacta.
Defensores de quienes viven cerca del sitio aún se quejan con la compañía y el Gobierno local. Insisten en que Dow Chemical Company, que compró a Union Carbide en 2001, debería pagar por la limpieza.
Dow, con sede en Michigan, dice que no tiene responsabilidad para limpiar un desastre que no provocó.
“En vista de que nunca hubo propiedad, no existe responsabilidad u obligación sobre la tragedia en Bhopal o su secuela”, dijo Scot Wheeler, vocero de la compañía, en un correo electrónico.
Los reclamos han dividido al Gobierno. El Ministerio de Químicos y Petroquímicos, encargado de la limpieza del sitio, ha buscado que Dow entregue un depósito de 25 millones de dólares del costo de la limpieza, mientras que otros funcionarios advierten que obligar a Dow podría poner en peligro inversiones futuras en el país.
Se espera que el Gobierno tome una decisión definitiva a finales de año.
Más allá de quién pagará la limpieza, la pregunta es, ¿porqué hay aún 385 toneladas métricas de desechos peligrosos 24 años después de la fuga? Hay muchas respuestas. Se le permitió a la compañía entregarle el terreno al Gobierno antes de limpiarlo.
Las demandas interpuestas por grupos de defensa aún se abren paso en tribunales. Y una red de agencias gubernamentales frecuentemente aletargada y aparentemente apática no siempre trabaja en coordinación.
Los antiguos terrenos de la fábrica son un bosque de cuatro hectáreas lleno de maleza, donde pasta ganado y mujeres buscan ramas para cocinar. Detrás del muro de la fábrica hay un foso abierto color negro azuloso.
Alguna vez depósito de cieno químico de la planta de pesticidas, es un estanque donde los niños y perros de los barrios se zambullen en las tardes calurosas. En temporada de lluvias, se desborda por los callejones.
El barrio surgió poco después de la fuga de gas. Los pobres llegaron en la búsqueda de terrenos baratos y erigieron casas hasta la orilla del estanque de cieno.
En Shiv Nagar, aproximadamente a 1 km de la fábrica, hay un niño, Akash, que nació con la cuenca del ojo izquierdo vacía. A los 6 años, no puede ver ni hablar correctamente.
Su padre, Shobha Ram, fabricante de dulces que compró un terreno en el lugar tras la fuga de gas, dijo que los padecimientos del niño fueron causados por el pozo de agua con bomba manual de la familia, a orillas del estanque, del que extrajeron agua durante años.
“Sabíamos del incidente del gas”, dijo. “Nunca pensamos que el agua contaminada llegaría hasta nuestra casa”.
En 2004, las quejas de los residentes llevaron a la Suprema Corte a ordenarle al estado que abasteciera de agua potable a la gente que vive alrededor de la fábrica.
Un centro de investigación del Gobierno advirtió hace más de 10 años que, si seguía sin tratarse, el residuo tóxico en terrenos de la fábrica se filtraría al suelo y el agua.
En esa época, las autoridades estatales recogieron por fin el desecho tóxico de los terrenos de la fábrica y lo almacenaron en la bodega con techo de lámina. Se suponía que sería llevado a un incinerador en el estado vecino de Gujarat, pero el Gobierno aún tiene que encontrar un contratista que lo haga. Ajay Vishoni, Ministro de Gas y Salud del estado, dijo que tenía confianza en que el desecho ya no fuera peligroso, y que nadie había probado, en su opinión, que fuera causante de la contaminación del agua subterránea: “El asunto ha sido exagerado”.