- JUL. 12, 2008 - Foto - Economía - EL UNIVERSO
Para los clientes de Filanbanco, la situación no cambió después del 2 de diciembre de 1998. El banco siguió atendiendo al público y sus administradores estatales eran, en su mayoría, funcionarios de la institución.
Solo el 29 de diciembre de 1998 se creó el fideicomiso, al que bautizaron AGD, con los 65 millones propuestos por los ex accionistas y, a petición de las autoridades, otros activos. Ahí se incluyeron los bienes que se habían traspasado aquel 28 de octubre.
Los accionistas decidieron entregar una cuenta especial en acciones de la filial del banco en Panamá (Filanbanco Trust), lo que supuestamente no se podía hacer pues eran del mismo Filanbanco, y obras de arte.
Posteriormente se valoró este fideicomiso en $ 173 millones, pero debido a problemas de avalúos, su monto fue cuestionado por la Contraloría, y la situación legal de algunos bienes, para su venta, no está clara.
La idea inicial de determinar rápidamente el monto de las pérdidas del banco para hacer efectivo el fideicomiso y recuperar el dinero, tampoco se cumplió. En mayo del 2001 se presentó el informe de auditoría de Deloitte & Touch con pérdidas por $ 658 millones y pasaron más de siete años para que la Junta Bancaria fije su valor en $ 661,5 millones.
Este informe y otro de Hansen & Holm coincidieron en señalar que la Superintendencia de Bancos debió informar al BCE que el patrimonio de Filanbanco era menor al reportado, por lo que no cabía darle los créditos de liquidez.
Estos créditos sí se cancelaron. El 28 de diciembre de 1998 se pagaron los de liquidez, pero con un bono del Estado de $ 155 millones. Y los especiales fueron cancelados, una parte con dinero del banco y el resto con otro crédito estatal.
Pero ¿qué pasó con el mayor banco del país para que en un año pasara a manos del Estado en el marco de una ley especial? ¿Los accionistas alteraron sus balances? ¿O malversaron los fondos del público a ellos confiados? Estas son las respuestas que se quiere esclarecer en un juicio iniciado contra Roberto y William Isaías Dassum, y otros, y que todavía no termina.
La situación de Filanbanco se enredó más pues quebró en manos del Estado al ser fusionado con La Previsora y cerró en julio de 2002. Al momento, lo único cierto es que sus accionistas sí sabían que el banco terminaría en manos del Estado bajo el paraguas de la AGD.