En el articulado de Soberanía Alimentaria se limita el uso de transgénicos.
La restricción del uso de semillas y cultivos de organismos genéticamente modificados (OGMs) o transgénicos, que se detalla en el artículo de Soberanía Alimentaria, aprobado en el pleno de la Asamblea, ha generado debate y discusión entre los sectores productivos.
Uno de ellos es la Asociación Nacional de Alimentos y Bebidas (Anfab). Su presidente Christian Wahlil ha mantenido diálogos con el Gobierno sobre este tema y se muestra contrario al texto que entrará en la nueva Constitución.
“Vamos a consumir importando tortas y aceites de soya, maíz, todo lo que estamos haciendo con insumos y fermentos. Le vamos a financiar la investigación y el desarrollo a otros lados y seguiremos dependiendo de lo que nos quieren vender”, manifiesta.
En el artículo elaborado por la Mesa 6 de Trabajo “se declara al Ecuador como país libre de cultivos y semillas transgénicas. Solo por excepción y en caso de interés nacional debidamente fundamentado por el Presidente y aprobado por mayoría del pleno de la Asamblea Nacional se podrán introducir cultivos y semillas genéticamente modificadas”.
El asesor de Anfab y también catedrático Germán Romo afirma que lo que se pide es la introducción de semillas “con controles”
“Si queremos soberanía alimentaria tenemos que tener la capacidad no solo de producir, sino de crear tecnología”, dice.
Romo sostiene que antes de que “se juzgue la tecnología como buena o mala, se debe analizar caso por caso”.
El estudio debería incluir un análisis donde se identificarían los riesgos potenciales en la salud y en el ambiente.
Comenta que los OGMs se los emplea para la elaboración de algunos productos en el sector industrial, agrícola, alimentación y en la salud.
Por ejemplo, los transgénicos en la salud se emplean para la fabricación de hormonas insulina, vacunas de papiloma humano y contra la hepatitis B.
A criterio de Romo hay ahora una “buena oportunidad” para el Ecuador en la agricultura en la exportación de productos agrícolas y cárnicos.
Algunos productos vienen con modificaciones, como por ejemplo, son resistentes a los herbicidas, insectos o enfermedades; y otros contienen vitaminas y proteínas, asegura Alberto Ortega, otro asesor de Anfab y profesor de biotecnología de la carrera de Agropecuaria en la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol).
El artículo constitucional también dice que “el Estado regulará bajo estrictas normas de bioseguridad el uso y el desarrollo de la biotecnología, así como su experimentación, uso y comercialización”.
Esta descripción dejaría a un lado al sector académico y de investigación, afirma Ortega.
“Estamos matando la posibilidad de transferir tecnología, si no puedo hacer ensayos o experimentos de tecnonolgía riesgosa”, afirma Wahlil.
El próximo jueves un grupo de académicos irá a Montecristi (Manabí) a dialogar con los asambleístas para solicitar que se revise ese detalle del texto.
Con la prohibición, indica Wahlil, habría ausencia de investigación en agrobiotecnología para el desarrollo de variedades locales, baja competitividad de cultivos tradicionales versus cultivos con OMGs y el contrabando.
Nuevos productos
En el 2007 hubo cinco nuevos cultivos: pimiento, alfalfa, petunia, clavel y álamo. Desde hace doce años se cultivan organismos genéticamente modificados (OGMs).
Producción de OGMS
A nivel mundial son 23 países los que producen transgénicos de diferentes tipos.
En Latinoamérica están Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Colombia, Honduras, Chile y México.
Área
El área global de cultivos comerciales en el 2007 fue de 114,3 millones de hectáreas en el mundo.
La tasa de crecimiento en relación del 2006 fue del 12%.