California recibió el sábado apoyo de Canadá mientras espera el arribo de bomberos y equipos desde Australia, México y Nueva Zelanda para combatir más de 300 incendios activos que provocaron un muerto y 25 heridos, según las autoridades.
En el condado de Butte, al norte de California, los bomberos lograron controlar en 55% un incendio que arrasó más de 20.000 hectáreas, cerca de donde el viernes descubrieron un cuerpo calcinado dentro de una casa y este sábado revelaron la existencia de 25 heridos, según la capitán Julie Hutchinson, del Depatamento de Protección Forestal e Incendio de California (CALFIRE).
En este condado donde se encuentran dos de las ciudades más amenazadas por las llamas, Concow y Paradise, a unos 144 km al norte de Sacramento, se levantó la orden de evacuación a residentes en 3.000 casas tras el arribo de condiciones climáticas más favorables, precisaron las autoridades.
El Departamento de Protección Forestal también indicó que "cuatro aviones cisterna canadienses llegaron a la base de McClellan y serán desplegados después de una inspección" de las extensas regiones azotadas por las llamas.
Poco antes, esa entidad estatal anunció que esperaba el arribo de "recursos adicionales para combatir los incendios (personal y equipos) desde Australia, Canadá, México y Nueva Zelanda.
Las autoridades indicaron que aún permanecen activos 322 focos ígneos.
El alerta máxima por los incendios, expresada en una bandera de color rojo, permanecerá en el noreste de California hasta el domingo debido a las previsiones de ráfagas de vientos y poca humedad.
El viernes el gobernador de California Arnold Schwarzenegger volvió a pedir 2.000 miembros extras de la guardia nacional para ser desplegados y ayudar en el control de los incendios.
Hasta el momento, más de 324.000 hectáreas fueron consumidas por el fuego, lo que provoca que la actual crisis sea la más grande en tamaño de la historia de California, aunque con un relativamente bajo número de hogares -100- que fueron destruidos.
El incendio cerca de Paradise, contenido en un 55% este sábado, es uno de los que empezó el 20 de junio, cuando se produjo una tormenta eléctrica al norte del estado que encendió las llamas en boques secos tras el segundo año de sequía récord en la región.
Casi 1.800 incendios quemaron varias zonas de California desde junio, lo cual obligó al desplazamiento de más 20.000 bomberos y personal de apoyo a la región, un número que se ha mantenido hasta la fecha, mientras los recursos estatales y federales se esfuman ante los costos de detener este siniestro.
Los bomberos siguieron progresando contra los otros dos incendios que amenazaban zonas residenciales cerca de Santa Barbara, 165 km al norte de Los Angeles, y Big Sur, un paraíso turístico a 193 km al sur de San Francisco, donde este sábado se reabrió la carretera y se evaluaban los daños materiales.
California suele ser presa de grandes incendios por su clima seco y la construcción de urbanizaciones en zonas boscosas. En octubre de 2007 una devastadora "tormenta de fuego" dejó un saldo de ocho muertos, 2.000 casas reducidas a cenizas, 640.000 personas evacuadas y pérdidas por más de 1.000 millones de dólares.