Sensual y revolucionaria, la prenda fue creada por la modista británica Mary Quant en 1964.
¿Qué hombre por la calle no ha volcado su mirada hacia una mujer que vista una atrevida minifalda? Esta prenda femenina, tan escasa de tela, se ha convertido en uno de los atuendos que más sensualidad derrocha en una mujer.
Según Desiree Navarro, especialista en alta costura y columnista de la edición online del diario El Universal de México, la minifalda es una prenda que desde su aparición en 1965 está presente en las pasarelas internacionales.
Mónica Marín, diseñadora guayaquileña, afirma que es un ícono de la moda e imprescindible en el armario por su facilidad de combinar. Fue un boom en la década del sesenta y sigue siendo una de las más solicitadas en el mercado por la mayoría de las mujeres, dice.
Para la creativa ecuatoriana Verónica Guzmán, la importancia de la minifalda radica en que representa la liberación femenina. “Una mujer de buenas piernas y con una buena minifalda luce segura de sí misma como Sarah Jessica Parker (actriz de la serie y del filme Sexo en la ciudad), que tiene más de 40 años pero al vestir minifaldas luce confiada y liberal”.
Guzmán agrega que aunque algunas personas catalogan este atuendo como vulgar, simplemente hay que tener la actitud y el porte para saberla llevar y lucir.
Sin embargo, también hay mujeres que no las prefieren tan cortas porque consideran que no siempre lo más atrevido y escotado es elegante. Con ellas coincide la diseñadora y ex Miss Ecuador, María Susana Rivadeneira. “No es necesario tener una falda muy arriba de la rodilla, pero si se tiene la figura y la adecuada actitud, ¡adelante!”.
Rivadeneira aconseja tener en el armario la clásica minifalda de jean, que combina con una camiseta de algodón o una blusa de lino, y unas sandalias bajas, pues, asegura, “se ve mejor”.
La minifalda puede ser de un solo color o de varios, ajustada, con pliegues o tablones. Todo depende del gusto de quien la luzca.
Y aunque muchos crean que una minifalda favorece más a las mujeres altas, Marín considera que las de baja estatura también pueden lucirlas.
“Las bajitas deben enseñar sus piernas, puesto que la minifalda estiliza la figura e incluso les permite ganar estatura. Las altas, en cambio, pueden combinarla con unos leggings (lycra) por debajo”.
Aparición de la minifalda
Corrían los años sesenta, una época muy convulsionada por
la hegemonía de Los Beatles, el rock psicodélico y la revolución sexual que se alineaba con el amor libre.
Es en Londres, el 10 de julio de 1964, donde una diseñadora británica, Mary Quant (31 años), decidió presentar la minifalda en medio de su colección de verano. Se trataba de una prenda que terminaba quince centímetros arriba de la rodilla. Así, se convirtió en símbolo de libertad y revolucionó la década de los sesenta.