- JUL. 11, 2008 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
ALMERÍA, España. Uno de los sobrevivientes del naufragio es ayudado por la Guardia Civil.
Ministro de Trabajo e Inmigración español dice que su Gobierno no quiere a indocumentados.
El debate sobre la inmigración está más fuerte que nunca en el continente europeo. El presidente de turno de la Unión Europea, Nicolás Sarkozy, declaró que aunque Europa no quiere convertirse en una fortaleza, y no impedirá la entrada de la gente, “no puede recibir a todos los que quieren venir”.
En España, ante la desaceleración económica, el Gobierno socialista revisa sus políticas de trabajo e inmigración.
Medidas que promueven el retorno voluntario mientras se endurecen las barreras de entrada forman parte del plan propuesto por el ministro de Trabajo e Inmigración español, Celestino Corbacho. Se trata de una política que, según dijo a BBC Mundo, envía el mensaje de que España dejó de ser la tierra prometida.
Aunque admite que su país necesita inmigrantes, aclara que no son todos, sino profesionales. “Es decir, España puede necesitar médicos, enfermeras, determinadas especialidades”, manifiesta.
Niega que su Gobierno endurezca las leyes de reagrupación familiar para propiciar el regreso voluntario. “Lo hago porque si no el sistema no aguantará. Si cada persona que viene aquí puede ejercer el derecho a la reagrupación de 7 u 8 personas, estamos desnaturalizando el principio básico por el cual la inmigración tiene sentido, que es ligarla al mercado de trabajo”, explica Corbacho.
En este sentido, una de las medidas dispone que los inmigrantes que consigan un contrato de trabajo lo hagan a inicios del curso escolar en España para que sus hijos no fracasen en la escuela.
Además, considera que cuando se reagrupe a un chico de 16 o 17 años, que ya no está en edad escolar, lleve incorporado el permiso de trabajo. Estima que hay que discutir si también el cónyuge que se reagrupe lleve el permiso de trabajo.
Respecto de la Directiva Retorno aprobada el pasado 18 de junio por el Parlamento Europeo, Corbacho indica que es positiva porque, por primera vez, obliga a los países miembros a tener un tiempo máximo de detención de los inmigrantes (18 meses) indocumentados en los centros de internamiento.
Sin embargo, cree que es mucho 18 meses. En el caso de España, explica, tiene un lapso tope de 40 días, pero agrega que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, propuso aumentarlo a 60 días “pero con todas las garantías de los derechos humanos”.
Corbacho no está de acuerdo con regularizar a los ‘sin papeles’ que han cumplido su plazo de estancia en los centros de internamiento. “No es posible porque entonces todo el mundo tomaría un avión y vendría”.
Por eso, el funcionario reitera que si se quiere una inmigración regular y legal, la primera exigencia es que el extranjero llegue con un contrato de trabajo. “Si no lo hace así, usted es una persona que ha entrado irregularmente a este país y el país tiene que actuar”.
En cuanto al porcentaje de inmigrantes en paro, Corbacho sostiene que está en el 15%, mientras que la tasa global de paro está en el 9,8%.
Señala que España será un buen país para emigrar cuando económicamente supere su situación actual. “Por lo tanto, lo que yo le diría a una persona de otro país es que no es el mejor momento para emigrar acá, pero no descartes venir”, dice y agrega que “lo que no es España en este momento –y desgraciadamente– es un buen país para encontrar trabajo”.
TEXTUALES
Celestino Corbacho
Ministro Trabajo e Inmigración España
“No debemos olvidar que el gran reto que tenemos (con los inmigrantes) es el tema de la cohesión social, integración y convivencia”.