El papa Benedicto XVI parte el sábado a Sídney, en Australia, y cambia de hemisferio para reunirse con los jóvenes de todo el mundo con motivo de las 23ª Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), una cita ineludible.
Antes de iniciar su viaje, el más largo y lejano de su pontificado, invitó a la Iglesia católica a participar con entusiasmo a esta "nueva etapa de la gran peregrinación juvenil a través del mundo iniciada en 1985 por Juan Pablo II".
Joseph Ratzinger, de 81 años, con una salud frágil, permanecerá nueve días en Australia, donde descansará los primeros tres de las fatigas del largo viaje en una hacienda rural de mil hectáreas del Opus Dei a 40 kilómetros de Sídney, la principal metrópoli australiana.
La visita oficial se iniciará el jueves 17 de julio y se concluirá el domingo 20 de julio.
El noveno viaje del Papa alemán en sus tres años de pontificado, es el cuarto marcado por el carácter internacional después de las JMJ de Colonia, en Alemania en 2005, su visita a Turquía en noviembre de 2006 para reanudar las tensas relaciones con el mundo musulmán y su discurso en abril de este año en Nueva York ante la asamblea general de Naciones Unidas.
Los 125.000 delegados de todo el mundo convocados para las JMJ, a los que se sumarán miles de jóvenes australianos, representan la nueva generación de católicos, entusiasta, globalizada y unida por un único jefe espiritual.
Los 11 discursos que el Papa pronunciará durante su visita, entre ellos una homilía durante la misa al aire libre el domingo, serán dedicados a "temas generales", según explicó el portavoz del Papa, padre Federico Lombardi.
"Estoy seguro de que en cada rincón de la Tierra, los católicos se unirán a mí y a los jóvenes reunidos en el Cenáculo en Sídney, invocando intensamente al Espíritu Santo para que inunde los corazones de su luz interior que es el amor a Dios", dijo el Papa el pasado 6 de julio.
El pedido del pontífice será lanzado desde un "país-continente fuertemente secularizado, donde los católicos son una minoría", contó el cardenal Stanislaw Rylko, responsable de las JMJ.
El secularismo de la sociedad moderna y la pérdida del sentimiento de "trascendencia" han sido denunciados constantemente por Benedicto XVI.
Para el cardenal George Pell, arzobispo de Sídney, interrogado por Radio Vaticano, la Iglesia católica registra "menos hostilidad, pero también menos entusiasmo", dijo.
"El problema actualmente es la indiferencia", comentó el purpurado.
Durante su estadía, el Papa se excusará con las víctimas de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes australianos, tal como lo hizo en abril en Estados Unidos, explicó Pell.
La situación de los aborígenes que padecen aún las consecuencias de siglos de usurpación, denunciada por Juan Pablo II durante su primera visita a Australia en 1986, tampoco será olvidada.
Benedicto XVI abordará el tema en la ceremonia de bienvenida en el puerto de Sídney, a donde llegará en barco para abrir una imponente ceremonia con danzas y cantos de los primeros habitantes de ese continente.