- JUL. 10, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Carlos Alberto Rodríguez Sañudo (a) ‘Alacrán’ (izq); y Segundo Orlando López Medina (a) ‘Colorado’.
De los 7 imputados, tres están prófugos: Francisco Jurado, José Merino Plaza y un ex policía.
El juez 13º de lo Penal del Guayas, Ronald Guerrero, dictó ayer prisión preventiva contra siete involucrados -cuatro detenidos y tres prófugos- en el crimen del ex director de diario El Telégrafo, Carlos Navarrete.
Dos de los aprehendidos, Segundo Orlando López Medina, alias Colorado, y Carlos Alberto Rodríguez Sañudo, conocido como Alacrán, estuvieron la noche del crimen, el 23 de febrero pasado, en casa de la víctima.
Mientras que Fabián Quishpe Guayasamín y Armando Édison Carrión López fueron detenidos el pasado martes, por vender los brazaletes de oro de dos relojes que fueron sustraídos del cuarto de Navarrete. Según la Policía, Quishpe declaró que compró las joyas a un sujeto conocido como N.N. alias Huevo y las vendió a Carrión en $ 900.
Mientras, los implicados que están prófugos son el ex policía Francisco Ortiz Ormaza, alias Pancho; José Aparicio Merino Plaza; y Francisco Xavier Jurado Mosquera, amigo personal de la víctima y quien presuntamente apuñaló diez veces a Navarrete, luego de que Segundo López Medina le dio la primera estocada en el tórax con un destornillador.
Luz María Pico, abogada defensora de la familia Navarrete, denunció que el autor intelectual del hecho fue Merino, quien supuestamente le pidió a “su compadre” Jurado que se contacte con tres de los otros involucrados para cometer el crimen, tal como lo declararon López y Carlos Rodríguez.
“Francisco Jurado nos contrató para ir a robar una caja fuerte en casa de Navarrete y él lo mató, yo soy inocente de ese crimen”, manifestó López, quien sin embargo dijo desconocer si Merino participó en la planificación del atraco.
Nueva declaración
Carlos Rodríguez, quien fue capturado el martes en las calles Seis de Marzo y Lorenzo de Garaycoa, también negó haber participado del asesinato.
En sus declaraciones, el detenido indicó que conoció a Jurado hace 20 años en un centro de rehabilitación para drogadictos y que desde entonces, este siempre lo llamaba para pedirle carreras en el vehículo de su familia, un Chevrolet Corsa gris, placa GOZ-809.
Aseguró que la noche del asesinato, Jurado lo llamó a las 20:00 a su celular para que lo recogiera en casa de Navarrete y él fue en el carro, el cual dejó estacionado cerca de la Universidad Estatal de Guayaquil.
Relató que al entrar vio a López, Jurado y al ex policía en el departamento, mientras la víctima –dijo– estaba inconsciente, sangrando y maniatada boca abajo dentro de un jacuzzi.
“Les pregunté que qué habían hecho, entonces cogí un par de relojes muñequera del velador y Francisco cogió un anillo (...) Él tenía un dedo cortado, no recuerdo cuál, pero sangraba mucho”, señaló Rodríguez.
Dijo que posteriormente él condujo el carro de la víctima, un Kía Sportage blanco, en el que huyó con los otros tres sujetos hasta Urdesa, donde dejaron abandonado el automotor.
En su declaración indicó además que Jurado le pagó $ 100 por sus servicios y que días después se encontró con López, quien le entregó $ 120 para que le devolviera los relojes.